Lorenzo Muñoz se había fugado el 22 de febrero tras matar a su ex pareja y a la hija de ella. Encontraron su cuerpo en un refugio a 300 metros del crimen.

Luego de 23 días de intensa búsqueda, Lorenzo Muñoz, el doble femicida que mató a su ex pareja y a la hija de ella en la vía pública, apareció muerto cerca de la localidad neuquina de Las Ovejas por razones aún no esclarecidas.

Muñoz estaba desaparecido desde el 22 de febrero, cuando al violar la restricción perimetral que pesaba en su contra, mató a Carina Apablaza, de 31 años, y a Valentina López Apablaza, de 11 años, para luego darse a la fuga. En las últimas horas hallaron su cuerpo en un refugio a 300 metros de donde cometió el asesinato y en las inmediaciones de la casa de Onofre Merino, el cuñado que está acusado de encubrimiento. De acuerdo a las primeras informaciones de las fuentes policiales “se habría quitado la vida hace varios días”.

La cercanía a la escena del crimen llama la atención de los investigadores. En las próximas horas, expertos forenses y de criminalística trabajarán en el lugar para determinar la causa de la muerte y su fecha. Por el momento, el área fue perimetrada y está bajo resguardo.

Muñoz, de 41 años, tenía una restricción de acercamiento por una denuncia de abuso sexual a Valentina, además de un abultado historial de violencia y abusos tanto con una ex mujer con quien comparte dos hijos como con numerosas mujeres en su ciudad y en varios colegios de la provincia, donde trabajaba como auxiliar de servicio.

Tras cometer el crimen que conmocionó a la provincia, escapó. Inmediatamente se montó un amplio operativo nacional e internacional que comprendió un área de rastreo extendido por las provincias patagónicas y el sur de Chile, debido a que consideraban la chance de que hubiera cruzado la frontera y se dirigiera a las localidades trasandinas más cercanas, Los Ángeles y Chillán.

En el rastrillaje participaron efectivos policiales de Neuquén y Río Negro con dos perros entrenados (el lunes se iban a sumar cuatro más), varios vehículos, caballos y un helicóptero, más el apoyo de Gendarmería Nacional.

Al operativo también se sumaron de manera solidaria algunos vecinos del poblado. Y se llegó a ofrecer una recompensa de un millón de pesos. Para los investigadores, durante todo este tiempo, el prófugo recibió apoyo de su círculo íntimo. De hecho, los cuñados del asesino (el mencionado Onofre Merino y Luis Fuentes) cumplían prisión domiciliaria en sus hogares en la ciudad de Chos Malal.

Creen que luego de cometer los crímenes le prestaron ropa, lugares para asearse, comer y dormir, y hasta lo trasladaron en vehículos. Se basaron en diversas pruebas, entre ellas, un mensaje escrito en un papel con la siguiente instrucción: “Quedate en chenque. Los huevones cortaron todo. No vayas a lo de tu hermana”.