Atendían y cobraban sueldos elevados pero no tenían título. La historia detrás de los falsos doctores.

Hacerse pasar por médico en un hospital, conseguir el trabajo y empezar a atender no es una tarea sencilla. Los dos brasileños descubiertos en Cañuelas habían superado la revisión de papeles de la dirección, se integraron a un staff que nunca advirtió que los “nuevos compañeros” no eran profesionales y la estrategia de pasar desapercibidos parecía ir sobre ruedas. Hasta que un dato llamó la atención.

El Sindicato de Empleados Municipales de Cañuelas, atento a las pujas salariales, se preguntó por qué dos doctores brasileños tenían “sueldos desproporcionados”.

Entonces, los sindicalistas le enviaron una alerta al Honorable Concejo Deliberante de dicha localidad. Diez concejales se encargaron de radicar por primera vez la denuncia, a partir de una reunión que tuvieron con el gremio.

Elizabeth Romero, concejal de Cambiemos, fue una de las que participó de la denuncia y en diálogo con TN dio detalles de cómo se enteraron de la falsificación: “Ellos detectaron la irregularidad cuando vieron el padrón de sueldos. Detectaron una gran diferencia entre lo que cobraban estos médicos en relación a lo que cobraban otros, con mayor antigüedad”.

Uno de los acusados es Felipe Nori. La denuncia dice que este hombre durante nueve meses se desempeñó en el Hospital Dr. Ángel Marzetti haciéndose pasar por Joao Peixoto Dos Santos, un compatriota con el que estudió en la Universidad de Morón, con la diferencia de que Nori no llegó a recibirse y que su compañero sí se graduó.

La concejal, además, detalló de qué números se estaba hablando y cuánto percibían los “falsos médicos”. “Cobraban muchísimo más, sueldos de aproximadamente 140 mil pesos, u 80 mil, dependiendo la cantidad de horas que trabajaban”, apuntó.

“A partir de enterarnos de esta situación, decidimos en nuestro bloque lo que correspondía: un pedido de informes al Departamento Ejecutivo Nacional para que se nos explique quiénes eran los médicos, qué sueldos tenían y cuál era su antigüedad. Pasó un mes y todavía estamos esperando que se nos responda”, señaló Romero, dejando en evidencia que nunca obtuvieron una respuesta formal a su denuncia.

Además de los extraños montos que figuraban en el padrón de sueldos, Romero contó que encontraron inconsistencias en la documentación de los empleados: “Aparentemente la gente del Sindicato tuvo acceso al legajo de este supuesto médico. Ahí vieron que la foto de su legajo no se correspondía con la figura del que se desempeñaba como médico”.

Las diferencias físicas eran notorias a simple vista. El impostor Felipe Nori es rubio, mientras que Joao Peixoto Dos Santos, víctima de la falsificación de sus documentos, es morocho. La contextura física tampoco coincide demasiado.

A partir de esta investigación, se encontró un caso idéntico en el mismo hospital. Una mujer identificada como Thais Soares Costa, también brasileña, se apropió de la identidad de Sonia Banhuki Galvao, otra compatriota, para llevar adelante la función de médica. Además, con el fin de corroborar que todos los empleados estén en regla, se decidió suspender provisoriamente a cuatro médicos que todavía no presentaron la documentación que los acredita como tales.