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Atilio Stampone: “Cumplo 91 años y todavía quiero seguir estudiando”

En una entrevista con Infobae, el compositor y director de grandes orquestas de tango recordó sus inicios y contó cómo se prepara para recibir la novena década

Recién llegado de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC), la cual preside desde 1983, el Maestro Atilio Stampone hizo un espacio durante su descanso para hablar con Infobae y repasar sus recuerdos: el día en que conoció a Astor Piazzolla, los años junto a Roberto Goyeneche en el mítico Caño 14, su amistad con Homero Expósito, entre otras cosas. Hoy cumple 91 años y su plan es “seguir estudiando el piano en serio”.

Atilio Stampone nació en el barrio porteño de San Cristóbal y fue el segundo hijo de Antonio Stampone y Romana Zangone. Cuando nació su hermano Giuseppe, de 14 años, tomaba clases de bandoneón e integraba la orquesta típica del barrio con la que salían a hacer shows por los clubes y recorrían los barrios en carnaval. Con la Clave de Sol en su mente, Atilio mostró un temprano interés por la música, pero el instrumento le llegó para que no se aburriera cuando había sido operado de apendicitis: su hermano le regaló un piano para que estudiara. Allí comenzó estudiar y aún hoy lo sigue haciendo porque considera que eso es lo que lo mantiene activo.

A los 91 años, Atilio Stampone es presidente de SADAIC y planea retomar sus estudios de piano.

A los 91 años, Atilio Stampone es presidente de SADAIC y planea retomar sus estudios de piano.

Tiempo presente

“Me levanto temprano, entre las 8 y 8:30. Sigo en SADAIC, pero trato de salir poco del país. Sigo al frente del mundo de la canción, lo que es muy importante para mí porque soy uno de ellos. Tengo muchos amigos ahí, estoy rodeado de ellos. ¡Y tengo charlas con todo el mundo! Si alguien toca la puerta y no estoy ocupado le digo que pase…”, dijo a Infobae Atilio Stampone, con la amabilidad y la voz de sus años.

Sorprendida por sus actividades diarias, su memoria y manera de contarlo todo, lo elogio y consulto sobre cómo espera este nuevo año. Responde: “Lo estoy recibiendo muy bien ¡Si me ves caminar vas a decir que no puede ser! —se ríe— Soy vitalicio del club Gimnasia y Esgrima y toda la vida nadé, hice guantes, caminé mucho… Eso es lo que me ayuda a estar bien”. Debido a las temperaturas de la estación, Stampone no sale a dar las quince vueltas que solía darle a la plaza de Belgrano, cercana a la casa que comparte con su esposa. Pero asegura que ese ejercicio cotidiano lo hacía gustoso en verano. Cada tanto regresa a su querido amigo de cola de madera y su plan inmediato es seguir descrubriéndolo y descubriéndose en esas teclas, porque, asegura, siempre hay que seguir aprendiendo: “Voy a empezar a estudiar de nuevo el piano, pero en serio…¿Qué es estudiar el piano en serio? —se pregunta y responde— Tocar a Ravel, Debussy, Chopin y Liszt… Volver a los orígenes. Los dedos no los movés con el tango y si te quedás sólo con el tango, se ponen un poco duros, así que para estar en forma hay que tocar a los grandes.”.

 Tiempo de recuerdos

 “Yo me la pasaba tocando Afiches y un día vino mi amigo Homero y me dijo: ‘¡Tomá, acá tenés la letra para ese tango, así me dejás charlar con tu mamá!’”

Atilio Stampone es una leyenda viva del tango, no por los maravillosos 91 años que cumple, sino porque es un consagrado pianista, arreglador, director y compositor de tangos. Entre sus obras destacadas sobresale Concepto (1972), considerada “una de las obras integrales más importantes de la historia del tango”. Además compuso música para una decena de películas y creó el repertorio de Concertango, que bailó Julio Bocca, también fue director de la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”. Como si todo eso fuera poco, su historia se conjuga con la de otros grandes: Astor Piazzolla y Roberto Goyeneche. Y llegó a ellos, o ellos a él, gracias a esa pasión temprana por el piano. “Cuando tenía 10 años empecé a estudiar con Vicente Scaramuzza, que también fue maestro de grandes pianistas como Martha Argerich. Me recibí y empecé a tocar tango para vivir. Yo seguía tocando tangos y él me daba clases… Para que te des una idea, su clase esencial era tocar completamente relajado, muy blando de brazos y estudiaba los clásicos, Beethoven, Liszt… Él fue un maestro de todos los capos de este país. Toda mi vida fue estudiar y estudiar”.

Cuando cobró, pese a negarse, el primer pago por los derechos de autor de la banda de sonido de Un guapo del 900, se compró su primer auto, pero lo manejaba un amigo porque aún no había sacado registro.

Orquesta de Piazzolla con Di Filippo, Insúa, Molo, Piazzolla, Stampone, Campoamor y Baralis.

Orquesta de Piazzolla con Di Filippo, Insúa, Molo, Piazzolla, Stampone, Campoamor y Baralis.

En el reino de las coincidencias podría decirse que su llegada al tango fue casual y casi de película: “Un día estaba ensayando, hace muchos años, y pasó Piazzolla, que era mayor que yo, no mucho, pero mayor. Me escuchó y me dijo ‘¿Querés venir conmigo?’… Él ya tenía prestigio en el ambiente y fue un honor para mi. A los 19 años ya tocaba con Astor”, escarbó entre sus recuerdos y, al otro lado del teléfono, se dibuja ese encuentro como una alineación de estrellas.

Entre sus eximias composiciones el Maestro escribió Afiches, melodía que tocaba una y otra vez mientras la estudiaba y perfeccionaba. Eran tantas las veces que la hacía sonar que de ella nació una maravillosa y divertida historia. “Yo había hecho la música y después Homero hizo la letra. Cuando la estaba componiendo vivía sobre Carlos Calvo, casi Catamarca, y Homero Expósito, que era mi amigo, vivía enfrente y venía todos los días a casa a almorzar y charlaba con mi mamá… Y de tanto escucharlo un día me dijo: ‘Tomá, la letra para ese tango que no me deja hablar con tu mamá’…“. Recibió un papel escrito con birome y, por la manera en que lo relató, fue como una de esas escenas de películas con efectos especiales en las que mientras el papel cae en cámara lenta se produce polvo de estrellas porque se le anticipa al espectador que está por ver algo mágico. Y vaya si lo fue.

Stampone, había hecho una pausa, hundido en su recuerdo y siguió: “Agarro el papel y leo: Cruel en el cartel / la propaganda manda cruel en el cartel/ y en el fetiche de un afiche de papel/ se vende la ilusión/ se rifa el corazón…/ Y apareces tú/ vendiendo el último jirón de juventud/ cargándome otra vez la cruz/ ¡Cruel en el cartel, te ríes, corazón!/ ¡Dan ganas de balearse en un rincón!… ¡Qué letra, eh! Y la hizo Homero sobre la música… ¡Le puso letra a una composición musical, eso es dificil!… Me gustó mucho cuando la leí. ¡Qué genio Homero que sobre la música la escribió y no tenía escape porque era perfecta, la hizo a la medida”.

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Atilio Stampone en acción. (Romina Santarelli / Ministerio de Cultura de la Nación)

Atilio Stampone en acción. (Romina Santarelli / Ministerio de Cultura de la Nación)

La primera versión de Afiches fue grabada en 1957 por la orquesta típica que dirigía entonces Stampone y la interpretó Héctor Petray, pero no tuvo grandes repercusiones hasta que llegó a la voz de Roberto Goyeneche cuando comenzó a frecuentar Caño 14, un espacio que abrió el propio Atilio para que el tango se pudiera difundir y disfrutar. La combinación, una vez más, fue excelente:  la desazón de Homero Expósito por un amor que se fue, la genialidad de Atilio Stampone que no sabe explicar cómo la melodía llegó a sus dedos y la interpretación perfecta, contada y cantada del Polaco… Hasta el momento, es uno de los tangos que más versiones ha tenido, incluso por músicos de otros géneros, como Fito Páez que, pese a no haberla grabado, solía tocarla en vivo.

Finalmente, Stampone reflexiona sobre el genial cantor con quien tuvo una estrecha amistad: “Creo que Goyeneche fue EL cantante de tango, por la forma de expresarse, de sentir la melodía y la letra. El Polaco era un fenómeno”.

Antes de la despedida, el compositor que también puso música a una decenas de películas, entre ellas Un guapo del 900 (interpretada por Alfredo Alcón) y la premiada La historia oficial (ganadora del Oscar por mejor película extranjera en 1985), el Maestro contó que este cumpleaños lo celebrará junto a su esposa y a su hija, que vive en los Estados Unidos y que viajó para estar con él en su día. “Estoy contento por mi cumpleaños, este año voy a seguir estudiando”.

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