El dato surge a partir de los informes que recibe el Cuerpo de Investigaciones Judiciales del Ministerio Público Fiscal por parte de un centro especializado de Estados Unidos. En todo el año pasado, fueron 46.679

Los delitos sexuales con menores se duplicaron durante el último año, en el que se produjeron a un ritmo de 128 cada día, de acuerdo a los reportes que recibió el Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ) del Ministerio Público Fiscal por parte un centro especializado de Estados Unidos, según consignó un relevamiento llevado a cabo por la Universidad Austral.

La mirada interdisciplinaria de la casa de altos estudios da cuenta de una realidad que comenzó a palparse judicialmente en 2013, con la firma de un convenio entre la Fiscalía General porteña, que en ese entonces comandaba el hoy ministro de Justicia Germán Garavano, con el Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados de Estados Unidos (NCMEC, por sus siglas en inglés).

Es que en ese año, el CIJ recibió reportes de 21 delitos sexuales con menores en la Argentina, un número que se incrementó hasta 2.510 en 2014. Lejos de achicarse, en 2016 subió a 8.802, en 2017 a 23.807 y el año pasado se produjeron un total de 46.679 reportes, lo que equivale a 128 por día. “El 90% de las investigaciones inician con denuncias que llegan desde el NCMEC, que remite al CIJ los casos que se localizan en Argentina, según la dirección IP de la computadora”, explicaron en el informe, al tiempo que advirtieron que “se estima un aumento mayor para este 2019”.

Al analizar por zona geográfica, el relevamiento detalló que la mitad de todas las denuncias corresponden a la Provincia de Buenos Aires y, dentro de ella, la mayoría se detectan en áreas suburbanas, mientras que un 30% están situadas en la Capital Federal y el 20 restante en el interior del país.

Advertencia

En cuanto a la detección por parte de familiares de niños que manifiestan haber sufrido abusos, los especialistas valoraron que puede verse en cuestiones psicológicas como el incremento de pesadillas y problemas para dormir; conducta retraída; estallidos de angustia; ansiedad; depresión; rechazo a quedarse solos con una persona en particular; conocimiento inapropiado para la edad acerca de la sexualidad, que se manifiesta mediante conductas y lenguaje sexualizados; lesiones genitales; y cambios en el rendimiento académico.

Por eso, hablaron de la preponderancia del rol de los padres. “La educación tiene que ser barrera contra estos horrores. Hay que enseñar a los hijos los peligros de internet. Los pedófilos y pornógrafos infantiles captan a niños cercanos, familiares, hijos de amigos, o en plazas, escuelas, y si no pueden llegar físicamente, los buscan en internet a través del grooming, esto es, contacto en redes sociales, hacerse pasar (o ni siquiera eso) por menores para captar su confianza”, coincidieron Enrique Del Carril, director del CIJ, y CarlosGonzález Guerra, director nacional de Política Criminal en el Ministerio de Justicia.

A su vez, Del Carril agregó: “Los padres deben hacer un seguimiento de la actividad de los hijos frente a la pantalla o en sus redes sociales”.