Son amigos y estaban de vacaciones en ese país cuando se vieron involucrados en la muerte de un hombre que sufrió un paro cardíaco. Están acusados de homicidio por el que podrían ser condenados a la pena de muerte.

Los chilenos Felipe Osiadacz (28) y Fernando Candia (30) acababan de llegar a Malasia. Felipe se había recibido de ingeniero comercial y Fernando de chef. Era el primer día de sus vacaciones y salieron a un bar. Tomaron algo y luego de un par de horas regresaron a su hotel donde se hospedaban, pero un hombre los abordó en el camino. Les pidió dinero, se lo negaron y ante el rechazo los siguió. La situación comenzó a ponerse tensa.

Los chilenos ingresaron al hotel. El hombre malayo, y según el informe forense “bajo los efectos de diversos estupefacientes”, continuó junto a ellos y comenzó a insultarlos. Luego se puso aún más agresivo. Los amigos, según el relato de sus familias, le pidieron al recepcionista que llamara a la Policía.

 Como respuesta a la agresión física del hombre malayo forcejearon, lo contuvieron y lo inmovilizaron en defensa propia. En ese momento, el hombre sufrió un paro cardíaco y murió. Desde esa noche de agosto de 2017, los chilenos están detenidos en la cárcel de Sungai Buloh, Kuala Lumpur, capital del país. Están acusados de homicidio, delito por el que podrían ser condenados a la pena de muerte.

Según lo publicado en el diario chileno La Tercera, el juicio se iniciaría en agosto. Los familiares de Felipe y Fernando estuvieron organizando un viaje para inicios del próximo mes. También irían el senador Francisco Chahuán y el abogado Juan Carlos Manríquez, posiblemente junto a otros penalistas que asesoraron a los padres de los jóvenes.

 Por homicidio culposo, los jóvenes podrían morir en la horca. Sin embargo, hubo gestiones entre el gobierno chileno y el del país asiático que podrían cambiar la situación. “Son momentos clave”, dijo a La Tercera una fuente que conoce la causa. Para impedir el desenlace fatal, tendrían que modificarse los cargos y pasar a ser homicidio negligente, una figura por la que pueden recibir cadena perpetua.

Otro tema que generó debate fue la existencia de un video con imágenes del incidente, que para algunos incrimina a los chilenos y para otros los exculpa. El senador Manuel José Ossandón dijo al canal CNN Chile: “Después de la información que me dieron, soy súper pesimista (…) porque hay grabaciones que los inculpan seriamente”. Agregó que le contaron que “uno se sentó en el pecho y otro le levantó los pies, y el otro se empezó a ahogar hasta que se murió”.

Por el contrario, el senador Francisco Chahuán, quien sigue el caso desde el principio, sostuvo que “el video es lo que les permite a ellos mantener su inocencia (…). Lo que nos debe motivar a nosotros los parlamentarios es traer a estos jóvenes de vuelta y con vida”.

A casi un año del hecho, fuentes dijeron al diario chileno La Tercera que Felipe y Fernando comparten la misma celda, perdieron mucho peso y están bajo gran estrés.