Muchos fueron abogados, la mayoría nació en la Provincia de Buenos Aires y casi todos fueron resistentes a abandonar el poder. La “maldición” de los gobernadores que no llegaron al sillón de Rivadavia y las 12 provincias en cuyos territorios jamás nació un presidente

Desde que  Justo José de Urquiza asumió la primera presidencia constitucional de la Argentina el 5 de marzo de 1854 hasta la actualidad pasaron 34 diferentes presidentes constitucionales, incluyendo al ingeniero Mauricio Macri.

La primera curiosidad para destacar es que la mitad de ellos (17) nació en la provincia de Buenos Aires, que es la más extensa y poblada del país; y los otros 17 nacieron en otras 10 provincias. Por el contrario, hay 12 provincias en cuyos territorios jamás nació un primer mandatario argentino. Ellas son Tierra del Fuego, Chubut, Rio Negro, Neuquén, La Pampa, Chaco, Formosa, Jujuy, Mendoza, Misiones, Santa Fe y Santiago del Estero.

De los 17 presidentes que nacieron en la provincia de Buenos Aires, 9 lo hicieron en la ciudad de Buenos Aires y 8 en diferentes ciudades del interior. Si bien es cierto que desde la reforma constitucional de 1994 la ciudad de Buenos Aires ya no pertenece más a la provincia homónima, los 9 presidentes nacidos en la Capital Federal desarrollaron sus presidencias antes del regreso de la democracia en 1983 y, por lo tanto, antes de que la ciudad porteña se separara de la provincia. Por tanto, en la Argentina han gobernado sólo 8 presidentes provincianos.

A pesar de que la Provincia de Buenos Aires tiene el récord de haber dado la mayor cantidad de presidentes, existe una supuesta maldición popular bonaerense para aquellos gobernadores de la provincia que tienen la aspiración de alcanzar el sillón de Rivadavia: jamás un gobernador bonaerense llegó luego a ser presidente de la República mediante el voto popular.

Raúl Alfonsín  asumió el 10 de diciembre de 1983, luego de los oscuros años de la dictadura (REUTERS)

Raúl Alfonsín  asumió el 10 de diciembre de 1983, luego de los oscuros años de la dictadura (REUTERS)

Casos emblemáticos fueron los de Carlos Tejedor (durante la presidencia de Avellaneda), Marcelino Ugarte (dos veces gobernador bonaerense durante las gestiones de Manuel Pedro Quintana y José Figueroa Alcorta, primero, y de Victorino de la Plaza después), José Camilo Crotto (durante la primera gestión presidencial de Hipólito Yrigoyen), Manuel Fresco (durante la presidencia de Roberto Marcelino Ortiz), Oscar Alende (mientras gobernaba al país Arturo Frondizi), Antonio Cafiero (durante la gestión de Alfonsín), Eduardo Alberto Duhalde (mientras era presidente Carlos Menem) y Daniel Osvaldo Scioli (durante la dos presidencias de Cristina Fernández de Kirchner).

Ninguno de los gobernadores bonaerenses mencionados, a pesar de tratarse de “pesos pesados” en el ámbito de la política, pudieron luego ser elegidos popularmente para acceder a la primera magistratura.

Hubo un solo caso en la historia de nuestro país en el que un presidente fue, después de terminar su gestión, gobernador de provincia… pero de la de Entre Ríos: se trata de Justo José de Urquiza, quien también la había presidido antes de ser primer mandatario entre 1854 y 1860.

Justo José de Urquiza fue el único presidente de nuestra historia que, después de terminar su gestión, fue gobernador de una provincia: Entre Ríos

Justo José de Urquiza fue el único presidente de nuestra historia que, después de terminar su gestión, fue gobernador de una provincia: Entre Ríos

Pero vale la pena destacar un caso particular: el de Eduardo Duhalde, quien habiendo sido gobernador de la provincia de Buenos Aires durante la presidencia de Carlos Saúl Menem, luego llegó a conducir los destinos de la Argentina pero no como consecuencia del voto popular, sino por aplicación de la ley de acefalía, según la cual, ante la ausencia definitiva de presidente y vicepresidente, es el Congreso el que debe designar al sucesor.

En ejercicio de esa potestad, el 1 de enero de 2002, el Congreso designó a Duhalde primer mandatario cuando debió elegirse al sucesor de Adolfo Rodríguez Saa, quien a su vez, una semana antes, había sido designado por el mismo Congreso para reemplazar al renunciante Fernando de la Rúa, presidente que renunció a su cargo el 20 de diciembre de 2001.

Otra de las curiosidades es que a los presidentes argentinos les cuesta retirarse de la vida política, aun cuando ya alcanzaron el peldaño más elevado en el llamado cursus honorum.

En este sentido, la posibilidad que la Constitución Nacional asigna a los presidentes de repetir la experiencia cuantas veces quieran (recordar que la única limitación en materia de reelección es que no se pueden ejercer tres mandatos seguidos), ayuda a que los exmandatarios no se resignen a retirarse definitivamente.

Tres presidentes murieron en ejercicio del cargo: Manuel Quintana en 1906, Roque Sáenz Peña en 1914 y Juan Domingo Perón en 1974

Tres presidentes murieron en ejercicio del cargo: Manuel Quintana en 1906, Roque Sáenz Peña en 1914 y Juan Domingo Perón en 1974

Sin contar al actual presidente Macri, de los 33 primeros mandatarios democráticos que gobernaron desde 1854 hasta el año 2015, tres murieron en ejercicio del cargo (Manuel Quintana en  1906, Roque Sáenz Peña en 1914 y Juan Domingo Perón en 1974);  uno falleció pocos meses después de haber renunciado, pero dentro del período presidencial que le hubiera correspondido terminar (Ortiz); y catorce no ejercieron ningún otro cargo público al finalizar sus mandatos (Santiago Derqui, Juarez Célman, Julio A. Roca e Yrigoyen, Luis Sáenz Peña, Victorino De la Plaza, Marcelo T. de Alvear, Agustín Pedro Justo, Ramón Castillo, Arturo Frondizi, Arturo Illia, Raúl Lastiri, De la Rúa y Duhalde).

Significa entonces que, de los 33 expresidentes constitucionales, y sin incluir a quienes fallecieron en ejercicio del cargo, el 50 por ciento ejerció cargos públicos después de haber colmado su máxima aspiración política.

¿Qué es lo que hicieron luego? Veamos:

Nueve fueron senadores nacionales: Mitre, Sarmiento, Avellaneda, Pellegrini, Uriburu, Alfonsín, Rodríguez Saa, Menem y Cristina Fernández. Y vale tener en cuenta que es el cargo cuyo con período de duración más extenso (seis años y con fueros). En la actualidad hay tres expresidentes en ejercicio del cargo senatorial: Menem, Rodriguez Saa y Fernández.

José Figueroa Alcorta fue el único presidente que también integró la Corte Suprema de Justicia

José Figueroa Alcorta fue el único presidente que también integró la Corte Suprema de Justicia

Dos fueron ministros del Poder Ejecutivo: Sarmiento y Roca. Uno fue gobernador de provincia: Urquiza, quien condujo los destinos de Entre Ríos, tal como lo había hecho antes de su presidencia.

Dos fueron diputados nacionales: Rodríguez Saa y Kirchner. Uno fue Director de Escuelas de la provincia de Buenos Aires: Sarmiento. Otro fue rector de la Universidad de Buenos Aires: Avellaneda. Hubo también convencional constituyente durante la reforma de 1994: Alfonsín. Y otro fue representante argentino en el Parlasur: Rodríguez Saa. Tres fueron embajadores: Mitre, Cámpora y Figueroa Alcorta.

Solo uno fue juez, ocupando un cargo en la Suprema Corte de Justicia de la Nación: José Figueroa Alcorta, único caso en la historia argentina de un hombre que ocupó los más altos cargos de cada uno de los tres órganos de gobierno.

Domingo Faustino Sarmiento fue el único maestro y escritor que llegó a la presidencia

Domingo Faustino Sarmiento fue el único maestro y escritor que llegó a la presidencia

En cuanto a la profesión, está vigente el mito según el cual, para ser presidente de la Nación, es necesario ser abogado. En la actualidad, el caso del presidente Macri lo desmiente. Pero desde la restauración de la democracia en 1983, todos lo fueron.

Aun cuando ser abogado jamás constituyó un requisito de acceso a la primera magistratura, las cifras son claras: de los 34 presidentes constitucionales, 23 fueron abogados (contando entre ellos a Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen, de cuya condición de tal hubo siempre dudas). Ellos fueron: Derqui, Avellaneda, Juárez Celman, Pellegrini, Luis y Roque Sáenz Peña, José Evaristo Uriburu, Quintana, Figueroa Alcorta, De la Plaza, Yrigoyen, Alvear, Ortiz, Castillo, Frondizi, Guido, Alfonsín, Menem, De la Rúa, Rodríguez Saa, Duhalde, Kirchner y Fernández.

De los 11  restantes hubo un médico (Illia), un odontólogo (Cámpora), un maestro y escritor (Sarmiento), dos ingenieros (Justo y Macri), cinco militares (Urquiza, Mitre, Roca, Justo y Perón) y dos que no tenían título ni especialidad alguna (Lastiri y Martínez de Perón).

Por Félix V. Lonigro – Infobae