Para los gastos fijos se necesitan 7,2 salarios mínimos para un usado y 10,6 para un 0km.El mayor costo se centra en el combustible, pero varía entre 56.000 y 67.000 por año.

El costo de mantenimiento de un auto se encareció bastante, sobre todo durante los seis últimos meses, tanto es así que casi duplicó la inflación. El índice de precios anualizado, según el último dato estadístico que presentó el Indec, es del 34,4%, mientras que mantener un auto en funcionamiento se incrementó un 62% en ese período.

Tomando como base datos de una elaboración propia con relevamiento de mercado realizada el 9 de septiembre 2017, El Tribuno publicó un informe donde detallaba cuánto costaba mantener un auto usado y uno 0 km. En la mencionada nota, el costo mínimo de mantenimiento anual para un usado era de $47.465, mientras que el de un cero trepaba a $70.478.

Hoy, manteniendo las mismas planillas de costos, lo que se gasta tuvo un incremento abismal. Un propietario de un auto cero kilómetro tendrá que pensar en gastar $113.960 anuales, es decir $9.496 por mes. Para los dueños de autos usados, la cifra desciende un 47%, y queda en $77.875, es decir $6.431 mensuales. En ambos casos la suba interanual ronda el 62%.

Este monto surge de sumar los gastos fijos que tiene un auto, que obviamente varían con el uso, y son: dos tanques y medio de nafta (súper para los usados y premium para los ceros) por mes, más un service al año, los impuestos municipales, el seguro del automotor, más el gasto extra que surge de la revisión técnica obligatoria (RTO) en los usados y el lavado.

Una manera para medir cuál fue la pérdida salarial frente a la inflación, es compararlo con los salarios mínimos. Ahí también se incrementó la cantidad de sueldos básicos que se tienen que utilizar para mantener en funcionamiento un auto. En la actualidad, se necesitan dos salarios mínimos más que en 2017.

Si se tienen en cuenta los gastos fijos para un automóvil, mantener un auto usado demanda por año 7,2 salarios mínimos, que establecido a partir de septiembre es de $10.700. Para el 0 kilómetro, en tanto, se necesitan 10,6 sueldos básicos. Mientras que en 2017 se necesitaban 5 salarios mínimos para los usados y 8 sueldos básicos para los autos nuevos.

El insumo que más aumentó, obviamente, es el combustible, que tuvo un incremento del 87% para las naftas premium y del 72% para los combustibles súper. Hoy la nafta súper cuesta $37,81, mientras que la premium $45. En septiembre del año pasado costaban $21,91 y $23,99, respectivamente.

Nafta, seguro y patente

Sin lugar a dudas, el gasto más grande que el propietario de un auto tendrá es el combustible. De su uso dependerá mucho cuánto será lo que gaste un salteño a la hora de tener en marcha su automóvil. Más allá del uso que uno le dé, según las revistas especializadas en autos, en promedio, un coche recorre 15.000 kilómetros al año (1.250 kilómetros al mes) y su consumo medio es de un litro de nafta cada 10 kilómetros en la ciudad, lo que significa que se necesitan dos tanques y medio de nafta -de 50 litros- al mes (unos 125 litros).
Durante el transcurso de 12 meses, un conductor que haga un uso promedio y dentro de la ciudad necesitará 1.500 litros de combustible y dependiendo del tipo de gasolina que se use (El Tribuno tomó la nafta), será el monto que tendrá que pagar.
Si se decide ahorrar y usar un combustible de menor octanaje, como la súper, se gastará $56.715 en un año (tomando el precio de YPF, que es más económica y cuesta $37,81). Si se utiliza un combustible premium (que usan en general los que tienen modelos de una gama más alta), esa cifra final se incrementará casi un 19 por ciento y llegará a los $67.500 en un año calendario.

Aumento de los coches

La disparada del dólar que provocó la corrida financiera llevó a los concesionarios de autos cero kilómetro a incrementar abruptamente sus automóviles de un día para otro. Al principio hubo incertidumbre y hasta algunas concesionarias decidieron no vender unidades porque no tenían precios de referencia.
Sin mediar palabras, las nuevas listas de precios de septiembre llegaron con subas que variaron entre un 8% y 20%. Aunque con el tiempo, algunas empresas empezaron a manejar ofertar e importantes bonificaciones para tentar a los compradores. Ventas, que durante esos días, ante los nuevos precios, se habían desplomado.