A Facundo de Leonardis lo amputaron, pero nunca perdió la esperanza. Con la ayuda de su hermano Rodrigo la pelea día a día para volver a caminar.

Alguna vez habías usado la expresión “me cortaron las piernas”, le pregunté.  Facundo me dijo “no hay que rendirse nunca, nunca darse por acabado”. Es un luchador.

En diciembre de 2017 le cortaron la pierna izquierda por un accidente. Al poco tiempo, cuando vio que no podía alzar a sus hijos, el músculo más poderoso del ser humano se activó: la voluntad.

Una idea más poderosa que cualquier limitación. Tan inquieta que los puso a él y a su hermano en movimiento. Dos mecánicos en un taller de motos de la zona sur de la ciudad de Córdoba armando una pierna ortopédica hasta que llegue la prótesis correspondiente. Gente con ganas de no rendirse.

Madrugadas desveladas entre puntos de soldadura en el infinito mundo de la mecánica y la ilusión. Un tropezón tras otro. Tres prototipos armados con lo que tenían a mano, hasta que salió caminando.

El mejor homenaje al trabajo, con dos hermanos dispuestos a todo. Esfuerzo, voluntad y ganas. La historia más inspiradora que no sabe de caídas.