A nueve décadas de su primera aparición, el marino se mantiene vigente en la cultura pop. Repasamos los datos más importante de su larga vida

Como gran parte de los iconos de la cultura pop, Popeye se ha ido acomodando a distintas coyunturas a lo largo de su historia. De tal modo que recorrer su trayectoria sirve también para interpretar cuestiones políticas y sociales de distintas épocas. Hoy, a 90 años de su primera publicación, el fumador compulsivo que alentaba el consumo de verduras –la carne era muy costosa durante la Gran Depresión- ya dejó el tabaco y cultiva su propia espinaca.

Su primera aparición fue el 17 de enero de 1929 en Thimble Theater, un cómic que se publicaba en The New York Evening Journal y tenía como protagonista a su futura amada: Olivia Olivo. Su irrupción fue tan gratificante para los lectores que a los guionistas no les quedó otra alternativa que imponer al calvo con un ancla tatuada en uno de su bíceps como la pareja de la heroína. ¿Cómo nació el amor? Por error, ella lo besa en su mejilla y comenzó una larga, y tumultuosa, relación.

Más tarde, a fines de la década del 30, el marinero se convertiría en un fenómeno mundial a partir de los cortometrajes animadas de Dave Fleischer. Es en estas emisiones donde el personaje comenzaría su idilio con esa suerte de “anabólicos naturales” que disparó la industria de la espinaca –¡el consumo se acrecentó un 33% en los Estados Unidos!-. Ya en 1961, Andy Warhol y Roy Lichtenstein lo dejaron plasmado como un símbolo norteamericano en distintos trabajos artísticos.

Los ’80 no arrancarían de la mejor manera. Con la dirección de Robert Altman y Robin Williams como el marinero, nadie se imaginó que Popeye(1980) se convertiría en uno de los fracasos más resonantes de Walt Disney Productions. Sin embargo, la popularidad del marino no se vio afectada y su imagen conquistó a nuevas generaciones a través de un videojuego de Nintendo. Una tendencia que se mantuvo: el personaje siempre se mantuvo a flote en el inconsciente colectivo.

Ya en los últimos años, Popeye se ha negado a disminuir su presencia, y, adaptándose a los tiempos que corren, ha protagonizado la promoción del consumo de leche en EE.UU., así como productos cosméticos de Khiels, las sandalias de las Havaianas o fragancias del diseñador Jean Paul Gaultier. Todo un síntoma de cómo se “renovó” la American Way.