Una mujer de Bolivia hizo la denuncia en 2007, cuando el niño tenía un año y 8 meses. Los ubicó a través de Facebook. El chico tenía otro nombre. El padre quedó detenido.

Su dolor debe ser inexplicable, como otra sensación que vivirá en las próximas horas cuando pueda ver o abrazar a su hijo. Una historia vislumbra justicia en Salta, un reencuentro anhelado por una joven mujer que buscó a su hijo durante doce años.

En 2007, una madre adolescente denunció que quien era “su pareja”, un hombre que en ese entonces tenía cerca de 30 años, se llevó al hijo de ambos. Los dos residían en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, y el bebé tenía un año y ocho meses. Estaba asentado con los apellidos de la madre y del padre.

El calvario

Para llevarse al pequeño, el hombre le dijo a la joven madre que necesitaba viajar a Cochabamba para visitar a familiares durante un fin de semana. Nada hizo sospechar a la joven sobre los planes de su pareja. Jamás regresó y, así, le arrebató a la mujer la posibilidad de ser una madre presente, y al hijo, la posibilidad de crecer junto a ella.

La joven (se resguardan identidades para proteger al niño) empezó una búsqueda que se extendió por distintos puntos de la geografía boliviana, como Cochabamba y La Paz. Ella, por cierto, tenía la custodia. Tocó puertas en la casa de familiares de su expareja, de amigos, conocidos, pero nadie le dio una respuesta, ni siquiera una pista.

La esperanza 

Según contaron fuentes de la investigación del caso, la semana pasada, la joven boliviana encontró en la red social Facebook a una mujer que entre sus contactos tenía al hombre que se había llevado a su hijo. Y también se dio con una imagen del niño, aunque ya adolescente. Siguió con el rastreo y constató que el chico asiste a una escuela de la capital salteña.

El padre cambió su apellido, también hizo lo mismo con la identidad del hijo. Le borró el apellido materno.

La joven cuenta con documentación que prueba la maternidad. Incluso ella había realizado una denuncia ante la Justicia boliviana cuando se llevaron a su hijo, en 2007.

La joven, que ahora estudia abogacía, viajó a Salta y el lunes radicó una denuncia en la comisaría décima por el supuesto delito de sustracción de un menor. En el caso intervino el fiscal Ramiro Ramos Ossorio.

La mujer agarró un bolso, emprendió viaje y se instaló en un inquilinato cercano a la terminal de ómnibus. Justamente, cuando se le tomó la denuncia, acreditó las presentaciones judiciales que había encarado en 2007 en Santa Cruz de la Sierra.

Además, aportó los datos que encontró en las redes sociales.

Ramos Ossorio confirmó a El Tribuno que ayer ordenó un allanamiento en una vivienda ubicada en el barrio San Francisco Solano y solicitó la participación del Cuerpo de Investigadores Fiscales (CIF).

Ramos Ossorio detalló que se secuestró documentación como la inscripción del niño, con nacionalidad argentina, en Finca Pulares. En esos papeles solo aparece un apellido y se constató que se cambiaron los dos nombres del menor.

Acusación

El fiscal dispuso la detención del denunciado y adelantó que hoy se hará un imputación por el supuesto delito de sustracción de menores. No descartó que en el fuero federal se abra una causa por el cambio de identidad del niño.

Otras fuentes de la investigación precisaron que cuando se realizó el operativo del allanamiento, el adolescente se encontraba en un acto escolar. Incluso se puso en conocimiento a la directora del establecimiento la medida ordenada por la Justicia.

Tras la detención del padre, el menor quedó en resguardo de familiares paternos que tiene en Salta. Se sospecha que su papá le dijo que la madre había fallecido.

Al chico se le practicó un hisopado bucal para obtener una muestra de ADN, también se les tomaron las huellas dactilares. Al mismo procedimiento fue sometida la mujer, para cotejar el lazo sanguíneo.

Pese a que aún no están los resultados del ADN, hoy se concretaría una audiencia de reestablecimiento entre el chico y la mujer. Se consideró los otros elementos aportados por la mujer. El adolescente ya recibió asistencia psicológica y la mujer está contenida en un dispositivo de la Provincia.

El caso también evidencia la fragilidad de la frontera norte del país.

El padre pudo ingresar al país desde Bolivia sin ningún tipo de problemas y hasta pudo conseguir un nuevo nombre para encarar una vida distinta, pese a la cercanía con el vecino país.