La denuncia penal fue presentada por la madre del chico, que descubrió todo al leer un “chat hot” con fotos subidas de tono. La imputada, de 43 años, dirige el conjunto de folklore de la Universidad Nacional Arturo Jauretche de Florencio Varela, donde bailaba el adolescente que tenía 15 años cuando tuvo comenzó la relación prohibida.

La directora y profesora del ballet de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ) de Florencio Varela, fue denunciada por la madre de uno de sus alumnos, quien inició una causa penal por “abuso sexual” tras descubrir que la docente, de 43 años, “mantenía relaciones íntimas” y le enviaba “fotos desnuda por WhatsApp” a su hijo, de entonces 15 años.

El sábado 3 de marzo, Giselle Pimentel llegó a las 3 de la mañana a su casa luego de asistir a un velorio. Para cargar la batería de su celular, desenchufó el teléfono de su hijo y conectó el suyo. Quizá por su instinto materno, porque lo notaba raro desde hacía varios meses, decidió revisar el móvil del adolescente, que recientemente cumplió los 16 años.

En ese momento descubrió lo que jamás había imaginado: una conversación subida de tono que el menor había tenido con su profesora de folklore, una mujer que era amiga suya y de su familia. En ese momento tomó capturas de pantalla de todo el “chat hot” y se las envió a su propio teléfono como prueba del delito.

Al día siguiente, encaró a su hijo y le exigió que le cuente todo. De esa manera tomó conocimiento de una indignante situación, que se animó a dar a conocer en diálogo con POPULAR.

“Cuando descubrí qué era lo que estaba pasando, no lo pude creer. (la imputada) Era amiga mía. Yo era amiga de su marido. Compartíamos viajes juntos. Íbamos a comer a su casa y ellos venían también a la nuestra. Esta persona le decía a todo el mundo que quería a mi hijo como si fuera propio”, expresó con enojo la madre del menor.

“Preparó el terreno”

Luego, continuó el relato: “En agosto del año pasado estaban preparando un viaje a Córdoba, donde tenían una competencia de baile. Con esa excusa, la profesora invitó a mi hijo y a otros integrantes del ballet juvenil a comer unas pizzas, jugar a la Playstation y pasar la noche en su casa, justo cuando su marido estaba de viaje. Yo jamás sospeché nada porque le tenía plena confianza”, dijo.

Luego, agregó: “En medio de la noche, cuando algunos de los chicos dormían y otros jugaban a los videojuegos, se llevó a mi hijo a su pieza para charlar. Comenzó a contarle que estaba pasando un mal momento con su esposo y, mientras dialogaban, comenzó a hacerle masajes. Preparó todo el terreno hasta que le dijo que ella iba a ser su ‘primera vez’”.

Según Pimentel, “esa noche tuvieron sexo“. “A partir de ese día (la acusada) comenzó a generar distintas situaciones para que los integrantes del ballet se queden a dormir en su casa, siempre cuando no estaba su marido”. “Hubo dos noches más que mi hijo se quedó a pasar la noche en ese lugar. Yo sospecho que esos dos días también tuvieron relaciones, pero no tengo la certeza”, afirmó.

Confesión

Giselle Pimentel no se quedó únicamente con el relato de su hijo. Quería que la profesora, con la que hasta el momento tenía un vínculo de amistad, le confiese lo que había hecho. Sin dudarlo, la fue a increpar y cuando la tuvo cara a cara, le preguntó qué era lo que estaba pasando. En todo momento, la acusada negó completamente la relación con el joven, hasta que su relato se desmoronó cuando la madre del chico le mostró las capturas de pantallas. Entonces, recién en ese momento, al verse acorralada, confesó. “Me dejé llevar, perdoname”, le dijo a Pimentel, de acuerdo al relato que la denunciante hizo a este medio.

Sin aceptar las disculpas, la madre del alumno se acercó a una fiscalía local e hizo una denuncia penal por “abuso sexual”, que recayó en la Unidad Funcional de Instrucción N° 8 de Florencio Varela.

Sumario

Asimismo, Pimentel se presentó ante las autoridades de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ) y reveló lo que había ocurrido, pero los responsables “se desligaron totalmente”. “Ellos me dicen que la Universidad no tiene nada que ver, porque (la acusada) es empleada administrativa y figura como personal ‘no docente’. También me dijeron que sólo prestaban las instalaciones al ballet para ensayar, lo cual es totalmente mentira. El ballet es de la UNAJ. Mi hijo ha ganado premios para la Universidad y el propio rector los recibía”, añadió.

Finalmente, con angustia por lo sucedido, indicó: “Mi hijo me venía diciendo que no quería ir más al ballet. El me daba señales y yo no las supe ver. En diciembre dejó de ir y ella siguió mandándole mensajes para encontrarse. Se llevó a un menor a su cama. Fue un delito, por eso me animé a contarlo. Esta mujer trabaja con otros chicos y no me gustaría que a otro le pase lo mismo a alguno. Si es que ya no le pasó”.