El 98% de la producción de Córdoba se exporta.

En los 80, la Argentina importaba garbanzos y hoy es exportadora. La zona centro-norte de Córdoba es una de las principales aportantes a la producción. Alrededor del 95% de lo cultivado se exporta porque el consumo interno es mínimo. India y sus vecinos y Europa son los principales destinos.

Tanto el Ieral como la Bolsa de Cereales de Córdoba coinciden en destacar el crecimiento de esta cadena productiva de alto perfil exportador. De ser un cultivo marginal hace una década, su siembra ronda entre las 63.000 y las 65.000 hectáreas por campaña en la provincia.

En la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba (Cacec) se creó el grupo asociativo Specialities que reúne Molino Sytari, Tecnocampo, Oscar Peman y Asociados, Maglione y Compañía y Conci, todos productores de cultivos fuera de los commodities, como garbanzo, porotos, variedades de trigo, arveja y lenteja. Todos tienen más mercado en el exterior que en el país.

Miguel Zonnaras, coordinador del grupo, señala que la “estrella” de los cultivos es el garbanzo, “una economía regional con un rol preponderante” en Córdoba. Trabajan en base a la agenda de la problemática productiva regional y avanzan en estrategias para reforzar la exportación.

“Es un negocio apoyado en el comercio exterior; el 98% de la producción cordobesa va afuera. El volumen que se vuelca al mercado interno es poco no sólo por el tamaño de la población sino por nuestros hábitos alimenticios que no tienen a las legumbres priorizadas”, dijo.

Zonnaras grafica la potencialidad de la cadena con el estatus logrado por el cluster manicero cordobés que incluye alta tecnología de procesamiento y una genética de primera. “Está a la altura de los parámetros internacionales más exigentes y ese el modelo a seguir”, plantea.

En Córdoba se siembran unas 65.000 hectáreas
En Córdoba se siembran unas 65.000 hectáreas

Por volumen de población y por una dieta basada en proteína vegetal, el principal mercado mundial del garbanzo es India y sus países periféricos. “Para ellos las legumbres son lo que la carne para nosotros; Europa es también un destino muy importante y le siguen Sudamérica y Centroamérica”, indicó.

India, además, es el principal productor mundial. Es exportadora o importadora dependiendo de sus campañas y épocas del año. Fija condiciones de mercado; el garbanzo es “India-Pakistán dependiente” tanto en precios como en volumen.

Para la exportación, el garbanzo lleva un proceso de valor agregado basado en las plantas de procesamiento: el 90% del cultivo debe ser limpiado, seleccionado por tamaño y calidad. De esa selección y clasificación dependen los destinos. Aunque hay muchos productores primarios que cuentan con plantas pero, en general, es una cadena de eslabones independentes.

Cultivo

La siembra de garbanzo compite con la de trigo y se complementa con la cosecha gruesa. En 2017 se sembraron en Córdoba 65.000 hectáreas pero una helada mermó de manera importante los rindes. Zonnaras describe que fue una buena campaña con precios por encima de los históricos, aunque por debajo de los de 2016 que registró “un mundo con alta demanda”.

Esta campaña cambió; comenzó muy complicada en la intención de siembra por el perfil de humedad de los suelos del centro norte cordobés, pero con las lluvias de mayo se avanzó mucho. “Con precios altos hay más intención de siembra; para este ciclo se esperan buenos pero menores a las últimas dos; no se ven situaciones fuera de los promedios históricos”, precisó.

Zonnaras remarca que hay que “dar pasos sólidos y hacer bien los deberes” en toda la cadena, trabajo en campo y seriedad del posicionamiento en el mercado para que la cadena se consolide como la del maní y sea competencia directa de Canadá y Australia.

Respecto del resto de las legumbres, indicó que todas tienen mucha potencialidad en Córdoba por los buenos suelos, clima propicio y chances de superficie bajo irrigación artificial. “Hay que hacer un desarrollo ordenado porque el mundo no está desabastecido; por el contrario está muy bien atendido por Canadá”, señala.

Fuente: La Nación