Antes de entregarse, el joven de 18 años aseguró que el religioso Guillermo Luquin quiso violarlos a él y a su novio.

Roberto Javier Céspedes (18) y su novio Leonel Iván Martínez (20) se entregaron tras el crimen del diácono de Lomas de Zamora, Guillermo Luquin. El religioso de 52 años fue asesinado en la medianoche del sábado en su casa.

Antes de presentarse en la comisaría, Céspedes grabó un video en donde confesó el homicidio. Pero, en el relato, aseguró que lo hizo para defenderse de un ataque sexual.

Según contó el joven, Luquin lo acosaba desde que él tenía 15 años, a la salida del colegio y en la calle. La grabación completa dura 7 minutos y 38 segundos.

Allí explicó que el diácono los invitó a él y a su pareja a visitarlo a su casaporque “se sentía muy solo”. Les propuso charlar e invitarles una gaseosa, por lo que los jóvenes accedieron. Sin embargo, una vez en la vivienda, comenzó el horror. Leonel fue al baño y el religioso le propuso a Céspedes enseñarle su habitación.

+ VÍDEO: Un fragmento de la confesión del crimen del diácono:

“Cuando estoy entrando a la habitación lo encuentro a Guillermo que se estaba masturbando en la cama, con todo el cuerpo desnudo, a lo cual le digo que lo que estaba haciendo era una falta de respeto, que no era lo acordado, porque nosotros habíamos acordado comer una pizza, tomar un café o una Coca y charlar”.

“Él más que nada nos quería meter en su religión, de diácono o no sé qué, nos quería llevar por esa parte. Le dijimos que nos interesaba el tema, que nos interesaba saber de Dios. Después de que le digo que lo que había hecho era una falta de respeto, que esto, que lo otro, se sintió ofendido y empezó a forcejear conmigo, como para obligarme a tener relaciones con él. Me empuja contra la cama, me baja el pantalón y me mete el dedo en la cola”.

“Cuando me mete lo que es el dedo en la cola, sale mi novio del baño, porque escucha ruidos, estaba forcejeando conmigo Guillermo. Él me quiso defender, empujándolo como para sacarlo de encima. No pudimos”.

“A todo esto Guillermo tenía un cuchillo en la mano. Él estaba posado encima mío, cuando voy a querer sacarle la cabeza, porque me quería chupar el cuello, el chabón me muerde. Lo ve mi novio, lo empujó, lo quiso sacar de encima mío, no pudimos”.

“Obviamente entre los dos lo tuvimos que sacar, él me quiso clavar un cuchillo, cuando se da vuelta para ver qué era lo que había pasado, que mi novio lo había empujado, para sacarlo de encima, ahí fue cuando forcejeamos con el cuchillo que tenía él”.

“Él me lo quería clavar a mí. Entonces yo lo tomé por la muñeca y, con la misma mano de él, y mi mano sobre su puño, se lo llevé hacia el lado de la carótida”.

El relato luego continúa y el joven reveló que escaparon del lugar manchados con sangre. Fueron a su casa y decidieron contarle todo a su familia. “Me voy a entregar a la Justicia como corresponde. Y hacerme cargo de lo que sea”, cerró.

Ambos quedaron detenidos en la comisaría de Villa Galicia. La autopsia determinó que el diácono de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, de la Diócesis de Lomas de Zamora, murió degollado. También sufrió un golpe en la cabeza previamente, al parecer con un velador que hallaron roto sobre su cama.