Tiene más de 55 kilómetros de extensión; consumió 420.000 toneladas de acero; une las islas de Hong Kong y Macao a la China continental

El puente más largo del mundo fue inaugurado en China y posee más de 55 kilómetros de extensión, cuyo fin es unir las islas de Hong Kong y Macao al continente.

Según los medios chinos la construcción consumió 420.000 toneladas de de acero -una cantidad que permitiría fabricar 60 réplicas de la Torre Eiffel- y 1,08 millones de metros cúbicos de cemento.

Además, está preparado para resistir un sismo de magnitud 8 y soportar ráfagas de viento de hasta 340 kilómetros, en una región donde los tifones son frecuentes.

Si embargo no todos los automovilistas podrán usar este puente porque se necesitará un permiso especial con condiciones estrictas.

Los que no obtengan el permiso podrán ir en los autobuses de las compañías autorizadas. Habrá que ir, entonces, en transporte público hasta el principio del puente.

El puente sumó críticas, sobre todo en Hong Kong, por las polémicas que acompañaron su construcción, que empezó en 2009, incluyendo retrasos y un presupuesto mucho mayor que el previsto inicialmente.

Desde 2011, nueve obreros murieron en las obras, según las autoridades de Hong Kong. Además tres técnicos fueron encarcelados por falsificar las pruebas de resistencia del cemento que se utilizó en la construcción.

Pero los medios de Hong Kong aseguran que las muertes son mucho más numerosas y afirman que fallecieron al menos otros nueve obreros venidos de China continental.

Por su parte varias asociaciones ecologícas denuncian el impacto de la obra para los delfines blancos, una especie muy amenazada.