La aerolínea se responsabilizó por lo ocurrido y admitió que por ningún motivo un animal debería estar en el portaequipaje durante un viaje.

La mamá y las dos hijas de la familia Castaño fueron con su perro a Houston para visitar al papá de la familia que vive en esa ciudad. El vuelo que tomaron era de la aerolínea United Airlines y salía del aeropuerto George Bush con destino al aeropuerto LaGuardia.

Para la vuelta a casa, la familia decidió poner a Kokito, su perro, en una caja de estructura suave. El animal iba a viajar con la familia en la cabina del avión. La idea de los Castaño era poner a su cachorro debajo de la silla que estaba enfrente de su puesto. Sin embargo, una asistente del vuelo les pidió que pusieran la caja en el portaequipaje que está arriba de los asientos.

En el despegue los pasajeros oyeron los ladridos. Eran suaves, pero se alcanzaban a escuchar. Durante las tres horas de vuelo hubo varias turbulencias. Cuando el avión aterrizó, los Castaño bajaron la caja. El perro había muerto durante el viaje.

“Fue un trágico accidente que no debió ocurrir, expresamos nuestras profundas condolencias a la familia”, manifestó United Airlines por medio de un comunicado.

Otros pasajeros dijeron que la asistente de vuelo no sabía que dentro del canil había un perro.