Jessica Hanson encontró en la pérdida de su hijo una nueva forma de ver la vida. Con su testimonio, busca transmitir la importancia de participar activamente en la muerte.

Manson tenía tan solo dos años cuando encontró la muerte en un accidente doméstico. Su papá lo atropelló con el auto, justo cuando ingresaba a la casa. Los gritos del hombre, ahora ex esposo, alertaron a Jessica Hanson, mamá del pequeño. Cuando fue a ver qué había pasado, se encontró con un panorama desolador: su hijo estaba en los brazos de él, cubierto de sangre.

Desde ese momento y camino al hospital, la mujer que es enfermera,jamás dejó de hacerle reanimación cardiopulmonar. Solo quería que su hijo sobreviviera. “Fue el peor momento de toda mi vida”, reveló en diálogo con la BBC. Cuando llegaron al centro de salud, los médicos hicieron todo lo posible, pero fue en vano.

“La muerte de Manson fue hermosa”

“Fue insoportable. Pero me recompuse, me acerqué a la cabecera de la cama y le canté al oído Go to sleep your Little baby, por última vez”, aseguró la mamá, algo que hacía cada vez que el pequeño no podía conciliar el sueño.

 

Como madre, jamás se quitará ese dolor por haber perdido a su hijo. Sin embargo, busca que su lamentable y triste historia sirva para inspirar a otras personas. Aseguró que encontró en la muerte una nueva forma de ver la vida y ahora trabaja para ayudar a otros.

“Sabía que esta era la última vez que iba a poder tocar su cuerpo y abrazarlo”

“La muerte de Manson fue hermosa”, expresó Jessica Hanson. “Creo que aunque una muerte sea dramática, podemos como seres humanos, profesionales, hacer que sea hermosa”, insistió.

“Yo lo hice tocándolo (a Manson), besándole los pies cuando le hacían RCP, sacándole una foto de su mano sobre mi pecho. Sabía que tenía que saturarme con todas esas experiencias, porque sabía que esta era la última vez que iba a poder tocar su cuerpo y abrazarlo”, concluyó emocionada.