Son cuatro bacterias que podrían convertirse en amenazas. En Argentina no hay como detectarlas.

El linfogranuloma venéreo (LGV) se volvió más común en Europa y América del Norte. Se trata de una enfermedad que puede empezar produciendo un grano o lesión en la cola, ampolla o úlcera genital temporal y luego invadir el sistema linfático del cuerpo, según informe difundido recientemente por la BBC.

En Argentina, confirmaron 33 casos entre septiembre de 2017 y julio de 2018la mayoría en Buenos Aires y desencadenó en una alerta epidemiológico del Ministerio de Salud.

La  Neisseria meningitidis se da en la parte posterior de la nariz y garganta. La mayoría de los brotes fueron en Europa, Canadá y Estados Unidos. Se trasmite por sexo oral.  “Es la bacteria que produce la meningitis. Muy raramente se puede transmitir por vía sexual entre grupos cerrados”, indicó, el doctor Omar Sued, médico especialista en Enfermedades Infecciosas y Director de Investigaciones Clínicas de la Fundación Huésped.

La  Mycoplasma genitalium es una  bacterias de las más pequeñas que se conocen. Infecta entre el 1 y 2 por ciento de las personas. Es común en adolescentes y adultos jóvenes.  Aparece como una inflamación pélvica en el sistema reproductor femenino, por lo que se asocia con infertilidad, aborto espontáneo, parto prematuro y muerte fetal.

La  Shigella flexneri (o disentería de Shigella) se transmite por contacto directo o indirecto con las heces humanas. Porovoca calambres estomacales severos y diarrea con sangre. Los científicos creen que la shigella flexneri básicamente se aprovechó de un nuevo nicho para la transmisión a través del sexo analoral.