La estudiante universitaria tenía 26 años, era jujeña. Había denunciado a su pareja por violencia de género.

En el departamento de la calle San Juan al 800, en la capital tucumana, el viernes a la noche se reunieron un grupo de jóvenes para celebrar una fiesta. Hubo mucho ruido y diversión. En la madrugada y cuando todos se fueron, Ana Ríos se quedó con su pareja,  Facundo Guerrero. Algo raro pasó, a partir de ese momento. Según el testimonio de algunos vecinos, se escucharon gritos y una fuerte discusión.

Unos minutos después, la joven universitaria cayó desde una altura de 12 metros y quedó tirada en la calle. Inconsciente y muy golpeada, la llevaron al hospital Ángel Padilla. Entró con múltiples fracturas, lesiones. Tuvo tres paros cardiorespiratorios que no los pudo resistir y este lunes falleció.

El novio de Ana le dijo a la policía que la chica saltó, que estaba deprimida y que se quitó la vida. Con esa versión simple estuvo detenido sólo cinco horas y lo dejaron salir.

Los familiares y los amigos de Ana no lo podían creer y reaccionaron con indignación. De inmediato y pocas horas después del sepelio organizaron una marcha de repudio. Además, sacaron a la luz la traumática historia de la pareja donde hay antecedentes policiales graves.

En las redes sociales, sus amigas recordaron que la chica había denunciado a Guerrero en dos ocasiones por violencia de género. En 2016, la empujó por una escalera y en 2017 le pegó en la calle y la atacó con vidrios. “Sabemos que Facundo Guerrero la violentaba sistemáticamente, que anteriormente ella lo había denunciado en reiteradas ocasiones. No aceptamos que la carátula del caso sea suicidio. Vamos a luchar incansablemente hasta que se haga justicia por Ana”, escribieron.

El texto srivió para que la justicia ordene la detención de Guerrero que ahora tendrá que dar explicaciones sobre lo que pasó en ese departamento.