La magistrada les decía “inútiles”, “taradas” y les prohibió quedar embarazadas.

Durante un año y medio, la jueza del Tribunal de Faltas de Plaza Huincul (Neuquén), Sofía Vallejos Rodríguez, insultó, denigró y agredió a sus subalternas en la dependencia judicial a su cargo. Incluso llegó a prohibirles quedar embarazadas, además de obligarlas a realizar actividades que implicaban, por ejemplo, estar de pie durante ocho horas seguidas. Finalmente, la Justicia Laboral de Neuquén determinó que Vallejos Rodríguez ejerció violencia de género en una medida con escasos antecedentes. Sobre la magistrada ya pesaba una restricción de acercamiento a sus subordinadas y al espacio laboral, que se prolongará ahora por al menos tres meses.

La Juez laboral Nancy Noemía Vielma estableció que la conducta de su par estaba comprendida dentro de lo que se conoce como “violencia de género”, sin importar si quien la ejerce es mujer o hombre. “Es un precedente muy importante. Generalmente se pensaría que debería ser un hombre, pero en este caso una funcionaria mujer ejercía violencia laboral contra otras mujeres”, dijo este jueves Omar Pérez, abogado de las víctimas.

El texto de la Ley provincial 2.786, citada en este caso, indica que tiene como objeto: “prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres tanto en el ámbito público como privado de la Provincia”.

Vallejos Rodríguez fue sometida a un proceso declarativo, en el que no se dicta “pena” sino medidas cautelares. En este caso, la Justicia decidió prolongar las existentes referidas a que la jueza se mantenga alejada de las empleadas y el espacio laboral por tres meses. Una vez cumplido ese plazo, el vínculo entre ellas se restablecerá, pero bajo una supervisión que controlará que las agresiones no se repitan. Si eso ocurriera, podría iniciársele a la acusada una causa penal, le explicó Pérez a Clarín.

En los hechos, Vallejos Rodríguez se encuentra con licencia médica desde junio de 2017.

En mayo de 2017, cuatro empleadas y la propia secretaria letrada del Juzgado Municipal de Faltas denunciaron a Vallejos Rodríguez por maltratos constantes que incluían “insultos y palabras denigrantes”. Las duras situaciones venían ocurriendo desde mediados del 2015, cuando la acusada comenzó a operar el Juzgado.

A medida que avanzó la causa, se fueron conociendo detalles de las continuas vejaciones psicológicas y físicas a las que eran sometidas la colaboradoras de la jueza. De manera permanente las llamaba “inútiles” y “taradas”. También les advirtió que no podían quedar embarazadas. Les subrayó en otro momento que debían estar “agradecidas” de tener trabajo y que ya “no fueran unas mantenidas”. A una de las afectadas la envió a desarrollar labores a la Mesa de Entradas del Tribunal, pero sin proveerle de silla ni escritorio, por lo que la empleada debía pasar jornadas completas de pie. “Cuando me llamaba por mi nombre, temblaba, pensando ‘¿qué hice ahora?’”, relató una de las damnificadas. “Hemos estudiado y hacemos el trabajo con toda responsabilidad”, le contó al diario Río Negro otra de ellas.

En un principio, las víctimas decidieron enviar una nota al Concejo Deliberante de Plaza Huincul, aunque la jueza se apuró y envió otra acusando a las mujeres de tener un mal desempeño. En junio de 2017, después de escuchar a las partes —con intervención de un gabinete psicológico— y de revisar los antecedentes, la juez Vielma aceptó un pedido de amparo presentado por las cuatro empleadas y le prohibió a la magistrada acercarse al edificio y a las mujeres hasta que se resolviera el tema de fondo. Ahora se dio probado que la magistrada ejercía violencia contra las mujeres que la ayudaban cotidianamente.

Fuente: Clarín