El periodista Daniel Pereyra la tomó a un alumno wichi en la escuela del paraje San Miguel. La publicó a fin de conseguir ayuda para pobladores del Chaco salteño.

Descalzo porque es indio. Descalzo porque es pobre. Descalzo va a la escuela, estudia y porta la bandera. Es la postal de la Salta distante, donde la indiferencia reina, donde castiga el río. Es la postal que tomó el jueves 24 un periodista solidario, Daniel Pereyra, quien, con su esposa y un puñado de buenas voluntades, reúne hace cuatro años donaciones para llevar al Chaco salteño.

Era el día del acto en la escuela N§ 4.507, del paraje San Miguel, a 30 kilómetros del municipio de Santa Victoria Este. Ni a él ni a nadie que conozca estas tolderías le sorprendería que entre los wichis los chicos y los grandes caminen descalzos. Sin embargo, Daniel puso el foco en los pies del abanderado para difundirla y crear conciencia de la dolorosa asimetría que plantea la pobreza en nuestra región chaqueña.

Ojos que no ven… corazón que no siente, pensó, y lanzó la imagen al cyberespacio con la esperanza de contagiar voluntades capaces de cubrir esos pies y otras tantas necesidades de miles de salteños.

“Nosotros llevamos donaciones desde hace 4 años al paraje San Miguel, y hace dos años también llegamos a la comunidad de Santa Victoria Este II. La gente ya nos conoce y se ha vuelto una costumbre que lleguemos con las cositas que nos piden. Este año comenzamos un mes antes a recolectar donaciones, reunimos muchísima mercadería, ropa y cosas que nos piden como ollas, carretillas, otras herramientas. También nos pidieron un grupo electrógeno que no pudimos llevar”, contó Pereyra.

“La foto del chico descalzo solo pretende crear conciencia. La tomé en el acto del 25 de Mayo que fue el jueves 24, en la escuela de San Miguel. No me llamó la atención porque estamos acostumbrados a ver a los chicos wichis descalzos, pero me pareció que no podemos naturalizar que anden descalzos, por eso fotografié al chico que estaba con la bandera. Saqué la foto para crear conciencia de la necesidad que tienen los chicos en Santa Victoria Este, no me mueve ningún otro interés, solo quiero mostrar la realidad que muchos desconocen. No hacerlo sería como callar, ocultar, y ellos merecen más que eso”, reflexionó.

Y finalizó: “Uno vuelve con el corazón lleno de contradicciones: alegría de dar y una tristeza profunda por lo que falta”.

Chocolate para ser feliz

Daniel Pereyra contó: “La comunidad de Santa Victoria II está a 3 kilómetros del municipio de Santa Victoria Este, y sorprende ver que son estudiosos, tienen hijos profesores, tienen un centro cultural, y nosotros llegamos a hacerles un chocolate con facturitas, con torta, y comenzaron a tocar una campana para que vengan los paisanos a compartir. Increíble la felicidad de estas personas con algo tan simple como un chocolate”.

Fuente: El Tribuno – Salta