Ocurrió este domingo en Mar del Tuyú. Se conocieron detalles de lo que sucedió tras el crimen por el que la mujer está detenida.

Rosa Edith Quiroga es policía y estaba de licencia psiquiátrica desde junio de 2017. Por eso usó el arma de su padre (también policía) para matar a su hija de seis años de dos balazos en el abdomen. El segundo disparo se escuchó un minuto después del primero, por lo que los investigadores creen que fue su manera de rematarla.

El crimen ocurrió en Mar del Tuyú, donde la mujer de 31 años estaba de vacaciones junto a su padre, un hermano de 14 años y un sobrino de 7, además de su pequeña. “¿Qué hice?, ¿qué hice?”, repetía la autora del asesinato mientras los otros dos menores le preguntaban lo mismo a los gritos.

“La maté porque estaba enferma y no quería que sufriera”, les aseguró la sargento de la Bonaerense a los agentes que llegaron al lugar, informó Clarín. Sin embargo, la autopsia no reveló que Luana Quiroga hubiera padecido alguna enfermedad.

Al parecer, la madre de la víctima había dejado de tomar una medicación. Según una evaluación psisquiátrica, no se encontraba en condiciones de declarar este lunes y el fiscal Martín Prieto le pedirá a la Justicia de Garantías que derive a un hospital psiquiátrico a la imputada de homicidio doblemente calificado -por el vínculo y el uso de arma de fuego-.

 

La defensa de la oficial de la Policía bonaerense, acusada de haber matado de dos balazos a su hija de 6 años en la localidad de Mar del Tuyú, pidió que la mujer sea sometida a estudios psiquiátricos antes de ser indagada, al considerar que ‘no se encuentra equilibrada mentalmente’.

El pedido fue realizado por el defensor oficial que asiste a Rosa Quiroga (de 30 años) ante el juez de Garantías de Dolores, Diego Olivera Zapiola, a quien le requirió que la policía, que se halla desde hace un mes con licencia psiquiátrica, sea sometida a estudios ante la presunción de que sufre un desequilibrio y, por ende, no está en condiciones de declarar como imputada.

Si bien la indagatoria que iba a efectuar el fiscal de Mar del Tuyú Martín Prieto estaba prevista para ayer, el planteo de la defensa llevó a que el juez resolviera postergarla hasta hoy. Se presume que, en ese lapso, un psiquiatra y el médico policial evaluarán si Quiroga se encuentra orientada en tiempo y espacio para ser sometida a la diligencia o, de lo contrario, ésta quedará en suspenso hasta una evaluación posterior de especialistas. De resolverse así, el proceso contra la mujer quedará en suspenso hasta que se determine si es o no imputable.

En simultáneo, el fiscal Prieto analiza distintas pruebas para determinar las circunstancias fehaciente del crimen de la niña Luana Quiroga (6). Uno de los puntos a determinar es si la policía participaba de rituales religiosos, como contó su hermana, y si fue por ese motivo que confesó en un primer momento haber matado a su hija ‘porque estaba enferma’, lo cual no surgió de la autopsia realizada en la Morgue Judicial de Dolores.

Esa declaración -que no tiene validez judicial- realizada ante los efectivos policiales que llegaron a la escena del asesinato, se suma al hecho de que Quiroga, que se desempeñaba en el Destacamento de Turdera, estaba con licencia psiquiátrica en la Policía bonaerense desde hacía un mes. Por el momento, la filicida enfrenta cargos por ‘homicidio doblemente calificado por el vínculo y el uso de arma’.

El fiscal Martín Prieto recibió los resultados de la autopsia realizada a la niña, que indican que murió al recibir dos balazos en la zona abdominal realizados con un arma calibre 9 milímetros cuando estaba acostada en una cama boca arriba.

De acuerdo con el informe forense, los disparos -que según testigos se realizaron con una diferencia de un minuto o un minuto y medio- le provocaron a la nena un ‘shock hipovolémico’ que derivó en su muerte.

‘La víctima estaba acostada boca arriba cuando recibió los impactos. Los proyectiles le atravesaron el cuerpo, el colchón y fueron encontrados abajo de la cama’, agregaron los investigadores del caso, quienes detallaron que fueron efectuados con una pistola perteneciente al padre de Quiroga (un efectivo de la Policía de la Ciudad) y que fue secuestrada en el lugar.

Ahora se aguarda que los especialistas de la Unidad de Protección y Promoción de los Derechos del Niño y el Adolescente autoricen a declarar a dos chicos de 7 y 14 años, familiares de la acusada, que se encontraban en el lugar al momento del crimen. Los especialistas recomendaron que sus declaraciones sean postergadas por al menos 48 horas, ya que ambos se encuentran aún en estado traumático. Para el fiscal Prieto esos testimonios serán de suma relevancia para establecer la secuencia del hecho.