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¿Qué nos hace felices a los argentinos?

2123520h765Dormir bien y hacer ejercicio tienen importancia, pero no tanta como juntarse con amigos o ir a ver jugar a nuestro equipo

La mayoría de las personas cree que la felicidad está hecha de ciertos momentos y pequeñas cosas. A pesar de la variedad y la fugacidad, es posible encontrar denominadores comunes de lo que nos hace felices.

“Una de las cosas que hace feliz a un argentino es disfrutar de su familia y de sus amigos, desde compartir un asado los domingos, hasta unos mates un día de lluvia”, asegura Natalia Laiño, consultora psicológica, quien nos describe como guerreros, acostumbrados a vivir en un país que se cayó y se levantó varias veces. Sentimos y aprendemos día a día, no nos damos por vencidos. Después, agrega: “A una madre argentina le preguntás qué la hace feliz y te contesta que su felicidad es la de sus hijos. El famoso “si ellos están bien, yo también”. Otra gran frase es “Por mi familia y mis amigos doy la vida”. Somos muy del amor incondicional”.

Por su parte La Lic. Cristina Maceira y el Dr. Osvaldo Jarat, ambos voceros de Nutrar (Prevención & Salud Plena), concuerdan en que los argentinos tenemos una idiosincrasia que nos caracteriza y que se relaciona con lo social. ¿La razón? Nuestros orígenes. Explican: “Tenemos un modelo que es un mix de latino-italiano que, a la vez, entusiasma y sorprende a extranjeros que visitan nuestro país. Además nos gusta el contacto con el otro, el compartir y el fuerte vínculo con la familia”.

Viajar, conocer nuevos lugares, descansar, cambiar de aire y renovar energías con una escapada un fin de semana a la Costa Atlántica son otros de los placeres que nos damos, aunque haya que endeudarse. “A la sociedad argentina le gusta vivir bien, consumir, aunque a veces hace demasiados sacrificios y se endeuda, le gusta estar al tanto de las novedades. En general el argentino no es austero, disfruta sobresalir y ser el vocero de alguna novedad. En esa idea de gastar y consumir se incluye a los hijos. Quienes los tienen, disfrutan de darles lo que les piden y sufren mucho cuando no pueden satisfacer lo que los hijos piden que hoy en día es mucho”, describe Ana Wortman, Dra. en Ciencias Sociales.

“A la sociedad argentina le gusta vivir bien, consumir, aunque a veces hace demasiados sacrificios y se endeuda”

Entre otras cosas que hacen a la felicidad se encuentran salir a comer a un restaurante, ir a un bar, recitales, hacer deporte o ver un evento deportivo, compartir la vida con mascotas, la conexión con el propio interior (terapias psicológicas, relajación, meditación), según Laiño.

En cuanto a lo laboral, destaca la estabilidad, trabajar y dedicarse a lo que realmente los satisface, concluye: “Disfrutar de su trabajo y vocación hace que el individuo se sienta pleno y feliz con su vida”.

Un alto porcentaje encuentra su felicidad en el deporte, especialmente en el fútbol. “Dejan todo para ir a ver a su equipo y también juntándose a jugar con amigos”, asegura Laiño, quien aclara que no nos podemos olvidar de otro factor importante que es la solidaridad: “Una de las actitudes que hace a la felicidad de un argentino es ayudar a otro, dar una mano cuando alguien lo necesita. Desde dar una frazada a una persona en situación de calle hasta prestarle a un amigo dinero para que se pueda comprar un auto”.

Dormir, en un segundo plano

La Asociación para la Investigación del Consumidor de Alemania (GfK, “Gesellschaft für Konsumforschung”) realizó una encuesta online y personal a más de 28.000 usuarios de 23 países con el objetivo de conocer y evaluar las actividades que priorizan los usuarios para mantener su salud. El resultado, que se presentó el año pasado de la mano de Nutrar, mostró que la mayor parte del mundo le da importancia primordial a dormir una buena cantidad de horas y comer saludablemente, mientras que el 73% de los argentinos ponen en un pedestal pasar tiempo con amigos, familia o mascotas ante otra actividad.

 

Dormir suficiente y hacer ejercicio físico se ordenaron en segundo y tercer lugar, respectivamente, en contraste con tratamientos externos como masajes y cirugías estéticas, que ocuparon los últimos lugares del ranking. “Pienso que mencionar a la familia, los amigos y las mascotas se refiere a un espacio íntimo, no planificado, vinculado a las emociones, a lo “genuino”, a los afectos”, explica Wortman, y agrega: “Es más, la imagen de los políticos aparece cada vez más atravesada por el mundo de las emociones”.

 

En cuanto a las actividades que les gusta a hacer con otros, Wortman destaca mirar televisión y películas, pero también jugar a las cartas y otro tipo de juegos. Hacer comidas, encontrarse a cenar o simplemente charlar indefinidamente. Lo importante es que no haya pautas, horarios o controles en este espacio íntimo y familiar.

 

Con respecto al segundo y tercer lugar, considera que “hay un discurso creciente que viene del campo de la salud, pero también de las nuevas espiritualidades en relación con la necesidad de relajarse, de hacer actividad física. Cada vez más los médicos hacen referencia a la actividad física, tanto para la prevención como para la cura”.

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