La actriz aceptó un gran desafío en “Argentina, tierra de amor y venganza”, ya que la inmigrante se convirtió en un símbolo de lucha contra la trata.

“Argentina, tierra de amor y venganza” atrapó a miles de argentinos cada noche (22:00) por la pantalla de El Doce. La historia, ambientada en la Argentina de la década del ’30, está cargada de emociones, suspenso y traiciones.

Eugenia Suárez es una de las protagonistas de esta tira. Tiene un papel muy importante, ya que interpreta a Ruchla Laja Liberman (Raquel Liberman), la polaca que escapó de la miseria, llegó al país a principio del siglo en busca de una oportunidad y se convirtió en una heroína feminista.

Sin embargo, fue víctima de abusos y explotación. Encontró la muerte a los 35 años por un cáncer de garganta. A pesar de los duros años que vivió en Argentina, dejó un importante legado: con mucho coraje, se animó a luchar contra la trata de blanca.

Al igual que muchas jóvenes, Raquel llegó a Argentina buscando un futuro mejor. Junto a su marido, quien falleció al poco tiempo por tuberculosis, y sus dos hijos pequeños, arribaron en Tapalqué, un pueblo de la provincia de Buenos Aires.

Cuando el padre de sus hijos falleció, tuvo que salir a ganarse la vida. Se fue a Buenos Aires y no tuvo otra opción que iniciar su camino en la prostitución, más precisamente en barrio Once donde los locales se multiplicaban.

Comenzó a trabajar en una de las más famosas organizaciones, Zwi Migdal, de origen judío polaco. Allí compartía largas horas con adolescentes vírgenes y pobres, quienes eran traídas engañadas para ser sometidas a una red de proxenetismo.

Después de varios años, compró su libertad en 1.500 pesos. Pero la vida volvió a darle un golpe muy duro: se casó con José Korn (algunos creían que era enviado del prostíbulo Zwi Migdal). Al tiempo, fue estafada por el hombre y se quedó sin dinero tras una maniobra fraudulenta por la compra de una casa.

Luego de una larga lucha, Raquel fue escuchada y pudo denunciarlo. Pero tuvo que mentir sobre cómo llegó a nuestro país. Finalmente, el prostíbulo fue demolido al igual que muchos otros. Algunas personas implicadas quedaron detenidas. La mujer murió un año antes que proscribiera por ley la prostitución (1936).