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Ocurrió en Mar del Plata. Un joven 18 años tenía una pena en suspenso aceptó hacer una recorrida por la cárcel de Batán, como parte de un acuerdo.

Un joven de 18 años que había sido condenado a dos años y medio de prisión en suspenso por un robo aceptó hacer una visita a la cárcel de Batán, como parte de un acuerdo que le evitó el encierro a cambio de recibir una lección acerca de lo que puede pasarle en el futuro “si no cambia su actitud frente a la vida”, informaron hoy fuentes judiciales.

El juez de Mar del Plata Juan Manuel Sueyro, integrante del Tribunal Oral Criminal 3, dispuso esta medida al homologar un acuerdo de juicio abreviado que fijó una pena de ejecución condicional para Hugo Gabriel Ramos.

Ramos había sido imputado por robo triplemente agravado, por haber ingresado junto a dos chicos de 14 años a una vivienda particular en febrero de 2017 para robar dos notebooks, una cámara de fotos y un par de zapatillas.

Cuatro meses después, fue detenido mientas circulaba con una moto con pedido de secuestro.

El joven no contaba con otros antecedentes, y su defensa y el Ministerio Público Fiscal acordaron que fuera condenado a dos años y medio de prisión en suspenso por estos hechos.

Este acuerdo de juicio abreviado fue homologado por el magistrado el 1 de marzo último, y el juez fijó además una serie reglas de conducta para mantener la pena en suspenso: una de ellas fue que visitara junto a personal del tribunal las instalaciones de la Unidad Penal 15 de Batán.

Sueyro señaló en su fallo que al mantener la libertad por esta modalidad de ejecución penal existía el riesgo de que Ramos se “mantenga en el criterio equivocado de pensar que acá no pasó nada, muy equivocado porque sufrirá encierro efectivo si incumple reglas de conducta o comete otro delito”.

La visita del joven al penal ubicado a 15 kilómetros de Mar del Plata se realizó finalmente el último viernes por la tarde y, según explicó Sueyro a Télam, “que una buena experiencia que ojalá le haya servido, que la pueda capitalizar y tome conciencia”.

“La cárcel es un lugar muy feo, y Ramos no había llegado a conocer las miserias de una verdadera Unidad Penal. Por eso deseo que con la visita que realizó dimensione verdaderamente lo que significa la libertad y el riesgo de una condena efectiva tras las rejas”, señaló.

El magistrado consideró que esta medida y la posibilidad de conversar con internos de mediana y máxima seguridad en los distintos pabellones son recursos útiles para que Ramos “sepa cual será la consecuencia si no cambia su actitud frente a la vida”.