El hombre fue detenido por un intento de homicidio. Entonces la adolescente se sintió libre y dijo que incluso el acusado la obligó a abortar

Un hombre de 29 años detenido en julio de 2017 y bajo proceso judicial por tentativa de homicidio por balear a un joven en Empalme Graneros, fue objeto ayer de otra grave acusación. La Unidad Fiscal de Delitos Sexuales le endilgó haber abusado en reiteradas oportunidades de su hijastra, una nena que ahora tiene 15 años y que recién le pudo le confesar la aberrante situación que vivía a su abuelo paterno cuando el acusado quedó tras las rejas. En el escalofriante relato que volcó la víctima en su denuncia, narró que fue sometida desde los 10 años y que cuando tenía 14 quedó embarazada pero que abortó tras consumir unas pastillas que le suministró el abusador, un hecho que presenciaron sus dos hermanitos menores de edad.

Los detalles de una historia escabrosa quedaron expuestos ayer en una audiencia imputativa contra Víctor Manuel A., quien con 29 años acumula pocos pero pesados antecedentes. Desde mediados del año pasado cumple prisión preventiva en la cárcel de Coronda a la espera de un juicio al que llegará imputado por la tentativa de homicidio de Sebastián Pérez, un joven al que baleaó en la cabeza el 25 de mayo de 2017 frente a su casa de Génova y Olavarría porque le habría robado el celular, precisamente, a su hijastra. A ello se le suma una condena a 6 años de prisión impuesta por el Poder Judicial de Chubut por delitos contra la propiedad.

La confesión

Pero recién luego de que quedara tras las rejas, su víctima más oprimida y vulnerable sintió relativa seguridad y tomó fuerzas para contar el extremo abuso al que fue sometida por su padrastro.

En un viaje que hizo en junio último a la localidad chubutense de Viedma para visitar a su abuelo materno, la adolescente de 15 años pudo confesarle los padecimientos sufridos. De inmediato el hombre radicó la denuncia en una comisaría de esa localidad, pero allí se declararon incompetentes y remitieron oficios al Ministerio Público de la Acusación (MPA) de Rosario.

De regreso de ese viaje, la chica y su madre ratificaron la presentación el 21 de agosto. La fiscal Graciela Argüelles, de la Unidad de Delitos Sexuales, tomó el caso y articuló la rápida contención y asistencia de la víctima en coordinación con la abogada Martina Guirado, del Centro de Asistencia a Judicial (CAJ) provincial.

La nena contó que Víctor Manuel A. abusaba de ella desde que tenía 10 años. Que la penetró vaginalmente en reiteradas oportunidades, que la manoseaba, la tenía amenazada y bajo constante advertencia de que si contaba algo mataría a su madre. Todo eso mientras vivían bajo un mismo techo. Los primeros años en una casa que habitaba la familia en Carlos Paz (Córdoba) y luego en un departamento de Empalme Graneros al que se mudaron sin la madre. Incluso, alguna vez hasta fue sometida delante de sus dos hermanitos menores.

Durante la audiencia imputativa de ayer la fiscal Argüelles refrescó parte de la entrevista que la víctima mantuvo con los psicólogos del MPA, ante quienes pudo sacar a relucir parte de lo ocurrido. En la sala estaba la madre de la víctima, que no pudo controlar el llanto en el instante en que se rememoraban los abusos.

Detalles escabrosos

“Desde que tengo 10 años mi papá me viola, hasta que ahora cayó preso. Me hizo abortar. Al principio iba a verlo porque mi mamá no sabía nada de lo que había pasado, pero desde que lo supo no vamos más. Se lo conté porque no aguanté más. El me tenía amenazada, decía que iba a matar a mi mamá y yo no quería perderla. Después mi mamá me dijo que él no era mi papá (biológico)”, describió Argüelles sobre la denuncia de la víctima.

En ese contexto la chica también recordó una situación desgarradora que atravesó cuando tenía 14 años. “En un mes no me vino, pasaron varios meses, él compró una pastilla, me la puso en la boca y me dijo que me la deje hasta que se derrita. Pero no me venía, compró más pastillas y me puso dos juntas, eran muy feas, las escupí y él me pegó. Me dio otra y me obligó a tomarla. Después me empecé a sentir mal, me dolía la panza, me tocaba algo resbaloso, hice más fuerza y salió una bolsa con un bebé con la cabeza violeta. Estaba sola, el bebé cayó al piso, me quedé quieta y no sabía qué hacer. Lo llamé a Víctor y me hizo limpiar todo, mi hermano lo vio.”

Después la nena contó que el hombre le dio una mochila, y que con un vestido negro y floreado que tenía puesto le hizo envolver el bebé y ponerlo y dejarlo en el baño. Pasó y se lo llevó. Me sentí culpable. Ocurrió en el verano de 2017. Después siguió haciéndolo igual (abusarla). Yo empecé a lastimarme. Me cortaba las manos con cualquier cosa que tuviera punta. La última vez que lo hizo fue en junio del año pasado, después cayó preso”.

La fiscal recordó que a ese testimonio revelador, la denuncia, las entrevistas psicológicas a los hermanos y los informes, se suma la pericia del médico forense. “Se constató desgarro himeneal de antigua data compatible con con defloración. La menor tiene capacidad para ser entrevistada en Cámara Gesell, es lúcida y orientada en tiempo y espacio, con discurso coherente y organizado, su relato es verosímil y claro en relación a lo vivido”, explicó Argüelles.

Con esas evidencias dio por configurado el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por tratarse de una menor, aprovechando la situación de convivencia preexistente. Y más allá de la prisión que atraviesa el acusado por la tentativa de homicidio, solicitó por esta causa y de manera independiente que se le dicte la prisión preventiva hasta la audiencia preliminar al juicio.

Según la defensa, que encabezó la abogada oficial Andrea Corvalán, “no fueron precisados adecuadamente los hechos, circunstanciados en tiempo y lugar, lo cual perjudica la defensa”. Pero el imputado pidió hablar y el juez Juan Andrés Donnola le otorgó la palabra.

Descargo poco convincente

En su descargo Víctor Manuel A. sostuvo: “De lo que me acusan no me quiero hacer cargo. No entiendo por qué me acusa ahora y no lo hizo antes. Estuve un año separado de mi esposa, en 2014, y supuestamente abusé de ella hace cinco años. Y la protegí porque le robaron el celular y ahora estoy acusado de una tentativa de homicidio por defenderla a ella. Ya me arruinaron la vida. Me escracharon en Facebook antes de venir a hablar. Tengo fotos de cuando mi hijastra me fue a visitar” a la cárcel. La fiscal y la defensora prefirieron no hacerle preguntas.

Argüelles recordó que la madre de la nena fue amenazada y hostigada hace pocos días a través de mensajes telefónicos, y solicitó que como adelanto jurisdiccional de prueba se autorice la declaración en Cámara Gesell de la víctima y sus hermanos, sin la presencia del acusado, para evitar exponerlos y revictimizarlos ante las distintas etapas de un futuro juicio.

El juez Donnola admitió la hipótesis planteada por la fiscal y en encuadre legal de los hechos. “La apariencia de responsabilidad se ve abastecida. Hay denuncias, entrevistas a la víctima, el relato de los dos hermanos, los informes médicos forenses compatibles con el hecho de un abuso sexual”, indicó Donnola, quien remarcó que “en ese marco la pena de ser hallado culpable (entre 8 y 20 años de cárcel) debería cumplirla de manera efectiva.

Además, el magistrado creyó que se dan los presupuestos de peligro de fuga y peligrosidad procesal, por lo cual ordenó la prisión preventiva por el plazo de ley, con independencia de la medida cautelar que pesa sobre el imputado por la tentativa de homicidio. Por último autorizó la declaración en Cámara Gesell de la víctima y sus hermanos.v