Las docentes fueron denunciadas ante el Inadi por no respetar la identidad de género de la nena y tratarla como varón. El Ministerio de Educación reconoció el caso, pero avaló el cambio porque “es lo mejor para la niña”. 

Dos docentes y la vicedirectora de la Escuela Alejandro Gauffin del Barrio San Remo, de la ciudad de Salta fueron denunciadas ante el Inadi por discriminar a una niña y no respetar su identidad de género. Desde el Ministerio de Educación reconocieron lo sucedido, aunque señalaron que una de las denunciadas justificó que “fue un lapsus”. Se inició un sumario administrativo para investigar el hecho, y “en caso que correspondiera”, sancionar a las docentes.

La nena cambió su DNI e identidad de género en abril.  “Me pedían un documento para que me llamaran por mi nombre, y ..¿aún así no me respetan?”, le cuestionó Tatiana (nombre ficticio para preservar su privacidad) a la vicedirectora cuando su mamá la acompañó a la escuela para denunciar los malos tratos que recibe desde el año pasado. Allí, la niña de 10 años contó que las maestras de Ciencias y Lengua la llamaban por su anterior nombre de varón o le decían …“papito”. Al escuchar el relato, la vicedirectora se dirigió a Graciela, mamá de Tatiana, y lanzó: “Sí, pero las chicas me comentaron ayer que su niñito…”.

Graciela contó que, al ver que la llamaban así, incluso delante de ella, entendió que la situación no tenía vuelta atrás. “Con esto que está haciendo usted, adelante de mi hija, que la llamen en masculino me bastó, mi hija no vuelve más a esta escuela“ , le dijo.
Pero la situación de vulnerabilidad a la que fue expuesta la niña no terminó ahí. Luego la directora, al escuchar que Tatiana le temía a sus maestras, decidió llamar a las docentes señaladas, y en una suerte de “careo”, le consultó “cómo la llamaban sus maestras”. La niña solo atinó a agachar la cabeza.

La transición que comenzó Tatiana el año pasado, desde un inicio tuvo, poco acompañamiento escolar. “Me mandaban notas porque los varones no usan aritos, o el pelo largo y así me la pasé desde el año pasado firmando notas por todo”, afirmó Graciela.
Según contó, la directora argumentó que era cuestión de “acostumbrarse”, pero para la madre ya pasó tiempo suficiente. “Están con ella cinco días de los siete de la semanas”, advirtió.

La mujer sospecha que “quisieron cansarla” para que cambiara a su hija de escuela, y no descarta que se hayan dado otras situaciones de las que no se enteró porque la niña contaba “poco y nada”. Un día le preguntó “¿mamá, por que estoy en el registro de varones?”.

El bullying también era parte del día a día en la escuela de zona sur. “No puedo repetir lo que me dijo”, comentó Tatiana a una de sus maestras sobre lo que le dijo un compañero en un entredicho, pero la maestra no la escuchó. Por ello, asegura la madre, que la niña en el último tiempo pedía no ir más a la escuela.

Desde la semana próxima la nena irá a otro establecimiento de la zona sur. “Por un lado está aliviada porque dice que ya no estará con las maestras… pero por otro está triste porque dice que va a extrañar a sus amigos“, aseguró Graciela.

La ley de identidad de género 26.743, en su artículo 11 habla de “Trato digno” y manda a que se respete “la identidad de género adoptada por las personas, en especial por niñas, niños y adolescentes, que utilicen un nombre de pila distinto al consignado en su documento nacional de identidad. A su solo requerimiento, tanto en el ámbito público como privado”.

La escuela Alejandro Gauffin, de barrio San Remo. Foto Javier Corbalán.

La polémica respuesta oficial

Desde el Ministerio de Educación avalaron el cambio de escuela de la alumna.

Luego de la denuncia ante el Inadi por discriminación y por no reconocer la identidad de género autopercibida de su hija, Graciela acudió junto a Victoria Liendro, del Área de Diversidad de la Subsecretaría de Políticas de Género, al Ministerio de Educación.

Allí las recibieron desde el área de Educación Primaria y Supervisión. Llegaron a un acuerdo para que la niña pase a otro establecimiento educativo.

Olga Flores, supervisora general de Primaria, destacó la valentía de “la madre y la niña para afrontar el proceso de identidad de género”. Por otro lado, en comunicación con El Tribuno contó que una vez enterada del caso se comunicó con la directora del establecimiento, quién le señaló que la vicedirectora “tuvo un lapsus”, al llamar a la niña por otro nombre.

Sobre si pudieran caber posibles sanciones ante la violación de la identidad de género por parte de las docentes, Flores indicó: “Cumplimos con realizar los informes y elevar a los departamentos jurídicos para que ellos apliquen la sanción que correspondiera, porque al ser leyes tan nuevas no está reglamentado qué es lo que correspondería”.

Consultada sobre si es lo más conveniente el cambio de escuela de la niña, la supervisora señaló: “Todo cambio implica un duelo y, en este caso, doble. Nosotros evaluando la situación, pensamos que quizá es lo mejor para la niña y vamos a acompañarla con el equipo psicopedagógico en la nueva escuela, y vinculando a la niña con la escuela que dejó mediante cartas con sus compañeros”.

Por su parte, Victoria Liendro interpretó el suceso como una oportunidad para articular el trabajo con los diferentes organismos públicos. La semana próxima el Área de Diversidad junto con Educación dictará talleres a los docentes del nuevo establecimiento al que asistirá Tatiana. A fin de mes se realizarán otros 50.

“Vos me tenés que aceptar como soy, soy tu hija, no tu hijo”, le dijo la nena a su papá cuando tenía ocho años. Hoy tiene 10 y un nuevo DNI que se adapta a su identidad de género.

Fuente: El Tribuno