Un joven comerciante quedó encerrado anoche en el cajero de un banco del microcentro salteño. Vivió momentos de gran tensión, hasta que pudieron sacarlo.

José Aguilera (23), comerciante de Tres Cerritos, vivió anoche una experiencia al menos “harto” complicada. En un día atípico, de paros y convulsión política, un joven salteño solo quería llegar temprano a casa. Pero antes decidió extraer dinero de una sucursal bancaria ubicada en el microcentro, sobre calle España al 600.
“Llegué al lugar. No había nadie. -Que suerte, pensé-  Entré al cajero, cerré la puerta y extraje dinero normalmente. Eran las 22, según el ticket. Los problemas se presentaron cuando quise abrir la puerta con el picaporte desde el lado de adentro. Empujé y no pasaba nada”, relató el muchacho.

Sorprendido por la situación, con ademanes de “S.O.S” se hizo notar con una chica que pasaba caminando “campante” por la vereda de la entidad bancaria. “Le pedí que me ayudara. Hasta le tiré la tarjeta por debajo de la puerta para que la pasara por el lector, pero seguía sin abrir. No había ningún guardia en ese banco, así que la chica se cruzó a un banco de enfrente, donde se veía a dos guardias de seguridad, que le dijeron que no podían hacer nada al respecto, a pesar que -según supe después- trabajaban en la misma empresa”, recordó José, con un dejo de rencor.


Los minutos pasaban y el joven salteño comenzaba a sufrir los embates del encierro. “Justo pasaron caminando dos policías, los hablamos y se acercaron. La chica se fue. Ellos se comunciaron con el 911 y gestionaron, no se cómo, que den aviso al banco. Luego comenzó llegar gente, más los policías. Todos pasaban las tarjetas por el lector, y nada. Traté de tomármelo con humor al principio, pero al pasar el tiempo comencé a sentirme mal. Sentí que el corazón se me aceleraba y estaba acalorado”, relató.

La solución llegó de la mano de dos operarios que, herramientas en mano, forcejaron un rato con la puerta hasta que finalmente se abrió y José pudo tomar unas bocanadas de aire fresco, en plena city salteña, después de 45 minutos dentro del cajero.

Pero la noche estaba lejos de terminar, el joven se dirigió a la Comisaría 1 y radicó una denuncia.
“Hoy temprano nos recibió el gerente del banco. Fui con mi abogada. Nos trataron muy bien y asumieron la responsabilidad de la situación. Estamos arreglando el tema”, concluyó José.
Entre el encierro y los trámites burocráticos, José Aguilera llegó pasadas las 1.30 de la madrugada a su hogar, sus planes habían quedado hecho añicos.

Fuente: El Tribuno