El reptil logró eliminar los residuos de su cuerpo y, luego de varios días de rehabilitación en la Fundación Mundo Marino, regresó al mar.

La contaminación del medio ambiente preocupa a nivel mundial. Toneladas de plástico cubren nuestros océanos. La Costa Atlántica de Argentina recibe cada año miles de turistas y los desechos aumentan temporada tras temporada. El impacto que genera es realmente nocivo y la cifra es alarmante.

“Hay suficientes restos de plástico en el mundo para cubrir un país entero del tamaño de Argentina”, aseguró el científico Roland Geyer tras liderar una investigación sobre la producción global de plástico.

El pasado 30 de abril, una tortuga fue víctima de este drama ambiental que tiene en vilo la vida marina y los ecosistemas de Argentina y del mundo. Un pescador artesanal rescató al reptil –en peligro de extinción- que estaba atrapado en sus redes en San Celemente del Tuyú. Le aplicó los primeros auxilios, pero la realidad lo superaba.

Inmediatamente fue asistida por el Centro de Rescate y Rehabilitación de Fauna Marina, que pertenece a la Fundación Mundo Marino. Allí, la tortuga verde juvenil (Chelonia mydas) comenzó a defecar gran cantidad de basura. La situación alarmó a los veterinarios porque el animal estaba con bajo peso y ya no tenía fuerzas para nadar ni sumergirse al agua por sus propios medios.

Después de varios días de rehabilitación, su cuerpo logró eliminar todos los elementos tóxicos que tenía en su cuerpo y regresó al mar con éxito el pasado domingo 6 de mayo.

Según informaron desde la Fundación Mundo Marino, en estos cinco meses ya son 24 las tortugas marinas que fueron sometidas a tratamientos debido a la contaminación del plástico.

“La acumulación de basura le genera una sensación de falsa saciedad que va disminuyendo la ingesta de alimento por parte de estos reptiles. Esto, claramente, las va debilitando y puede condicionar su supervivencia”, explicó preocupado Juan Pablo Loureiro, médico veterinario del Parque Educativo Mundo Marino.