Un matrimonio de San Francisco consiguió adoptar al niño. Lo hicieron después de intentar por todos los medios naturales ser padres y tras una larga espera para adoptar un niño en nuestro país.

Jésica Robledo y Damián Vicenti no pueden ocultar su felicidad. Desde hace unos días lograron concretar el sueño de ser padres. Aliú, un bebé de 11 meses que vivía en un orfanato en Guinea Bissau, África, fue adoptado por esta pareja que aún sin ninguna causa diagnosticada de infertilidad, nunca logró concebir un hijo.

“Es un amor que no imaginás que podés llegar a sentir, es tu hijo porque creció mucho antes en tu corazón. La adopción no es invento de hombres”,confesaron en una entrevista brindada a La Voz de San Justo.

“Es un amor que no imaginás que podés llegar a sentir, es tu hijo porque creció mucho antes en tu corazón. La adopción no es invento de hombres”

La pareja sorprende y emociona cuando reflexiona sobre esta bendecida oportunidad que les llegó desde muy lejos. “Para nosotros es un acto de amor, es nuestro hijo amado. Siempre estuvo en nuestro proyecto de familia adoptar, no lo consideramos como una opción, sino como una de las formas de concebir hijos. Somos cristianos y entendimos que detrás que todo lo que nos pasa está el propósito de Dios para nuestras vidas”, aseguraron.

Durante cuatro años, Jésica y Damián esperaron una respuesta del Registro Nacional de adopción. Esa contestación nunca llegó y gracias a la ayuda de un matrimonio amigo que adoptó un niño africano, lograron en sólo 8 meses conseguir la adopción plena de Aliú.

Así fue que el 14 de febrero viajaron al país africano en febrero a conocer al pequeño que había sido llevado por su propio padre al orfanato “Casa Emanuel”. Ahí lo conocieron, y tras pasar unos días con él, emprendieron los 3 juntos el viaje de regreso a su nuevo hogar.

Aliú, nombre de origen árabe que significa “valiente”, fue despedido por su papá y sus hermanitos, ya que su mamá murió a los pocos días de nacer. “Si la madre del niño muere al nacer, si son mellizos o tienen alguna discapacidad por una cuestión cultural son sacrificados; los dejan en hormigueros gigantes para que se lo coman las hormigas o los abandonan para que mueran. Tiene que ver con su cultura”, contó Damián.

“Lo amamos aún antes de conocerlo; él es huérfano de mamá, su padre se presentó frente al juez y declaró que quiere que su hijo tenga acceso a la educación, a la salud y mejor calidad de vida”, explicó el papá adoptivo.

Damián también dio una visión muy enriquecedora y amplia de la adopción: “La adopción no es un estado permanente de la persona, las personas no ‘son adoptadas’, ‘fueron adoptadas’, es un evento en sus vidas que los constituyen hijos, con los mismos derechos que un hijo biológico”.