El futbolista cordobés y su familia dan la batalla cotidiana por la salud de Mateo, de tres añitos.

Silvio Romero y familia trabajan minuto a minuto en el tratamiento que sigue el pequeño Mateo, de tres años, que días atrás pasó por una operación programada para ayudarlo a volver a caminar.

El futbolista nacido en Instituto y ahora en Independiente contó cómo es esa ardua batalla y cuál es la afección que complica a su hijo. En tal sentido, dijo que el nene padece una encefalopatía crónica, una lesión que lo afectó tras el parto y que le provoca retrasos madurativos y neuronales.

Tras una operación que salió como se esperaba, el niño continúa su tratamiento con el apoyo de la familia y de muchos simpatizantes del fútbol: “Quiero agradecerle a la gente porque recibimos un apoyo incondicional. Fue algo hermoso. Nos llegaron muchas cadenas de oración y un respaldo constante, que para el seno familiar fue muy importante. Mateo está muy bien, fue una cirugía programada. La recuperación se demoró un poquito más de la cuenta, pero en líneas generales se encuentro mucho mejor”, dijo el Chino en diálogo con el diario Olé de Buenos Aires.

En el plano profesional, el jugador se mostró agradecido con el cuerpo técnico y el club Independiente, que le permitió ausentarse del partido ante Patronato, para estar presente en la operación del pequeño: “Le agradezco al entrenador, que me dio la posibilidad de enfocarme en la recuperación de Mateo por unos días. Él me necesitaba y yo sentía que precisaba a la familia. Tuve la posibilidad de conversarlo con Sebastian Beccacece y me dio su punto de vista. Dijo que me iba a ser difícil enfocarme en el partido por todo lo que me estaba pasando. Creo que tomamos una decisión correcta pensando en el grupo y en el cuidado personal”, relató.