Una joven de 18 años descubrió que quienes decían ser sus padres no lo eran.

Con 18 años recién cumplidos, una joven indocumentada se presentó ante el Ministerio Público de la Defensa buscando asistencia jurídica para tramitar su inscripción de nacida viva y así poder obtener su DNI. Mientras se realizaban diferentes gestiones, la muchacha descubrió que ni su mamá ni su papá son sus progenitores.

Con la asistencia de la defensora oficial Civil N´ 1, Rosa Verónica Orellana, la joven de 18 años, que había vivido toda la vida indocumentada, logró inscribir su nacimiento y que el Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas le otorgara un DNI, aunque sin filiación ni materna ni paterna; tal y como consta en la sentencia.

Sucede que, una vez iniciado el trámite judicial y a medida que este avanzaba, la chica descubrió que quienes dijeron ser sus progenitores no lo son; razón por la cual ahora iniciará otro proceso para conocer su verdadera identidad biológica.

Cuando la muchacha llegó a la Defensoría estaba convencida del relato de quien la había criado como su madre. La mujer le había dicho que como la relación con su supuesto padre era conflictiva cuando ella nació, no pudieron inscribirla en el Registro Civil y que por esa razón ella no tenía DNI. Dijo también que luego perdió el certificado de nacido vivo que le entregaron en el Hospital y que no tenía ningún tipo de documentación para brindarle.

De hecho, sin razones para desconfiar, en la demanda original la joven solicitó que llegado el momento se la inscribiera con el apellido de su madre primero y con el de su padre en segundo término.

Sin embargo, a poco de iniciado el trámite y en la búsqueda de documentación respaldatoria, aparecieron las primeras inconsistencias que derivaron en un insistente interrogatorio de la joven que pretendía obtener el DNI a quien decía ser su madre. Fue así como la mujer terminó confesándole a la muchacha que ella no era su madre biológica y que su padre tampoco era su progenitor, aunque sí le aportó información sobre sus orígenes tanto maternos como paternos.

Como la madre real es alguien cercana a la familia, la chica pudo entrevistarse con la mujer de quien nació y esta última no sólo reconoció los hechos, sino que también le aportó datos sobre su procreador.

Empero y ante la urgencia de regularizar su situación legal, la chica solicitó que se continuara con el trámite de inscripción judicial bajo el argumento de que en caso de continuar indocumentada todos sus derechos se mantendrían afectados para el normal desarrollo de su vida.

Ahora, ya debidamente identificada y habiendo obtenido su DNI, se iniciaron los trámites de filiación a los fines de comprobar fehacientemente su identidad biológica para que pueda ella portar el o los apellidos que realmente le corresponden.