Una salteña de 37 falleció tras un ACV hemorrágico. Se le ablacionó el corazón, los riñones y el hígado.

Una paciente de 37 años falleció en la madrugada de ayer, a raíz de un ACV hemorrágico multiorgánico, y disparó el primer operativo múltiple de ablación de órganos en la provincia luego de la sanción de la denominada “ley Justina”.

A partir de esta ley -que aún no fue reglamentada- todas las personas son donantes de órganos, salvo que hubieran expresado su voluntad contraria. Se trata también del octavo operativo de ablación múltiple del año en Salta, en el hospital San Bernardo.

El hall y el ingreso del hospital de referencia se convirtió durante toda la mañana de ayer en un espacio de enormes contradicciones. Los familiares de la joven fallecida, algunos que esperaban por los órganos, curiosos improvisados, malabaristas, gente en situación de calle, enfermos, enfermeras, vendedores ambulantes de comidas, sirenas; todos juntos en ese descarnado escenario de la vida y la muerte.

Fue Marcos Fronda, del Incucai (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante), el que salió a dialogar con los familiares de la donante y con la prensa. A todos les explicó la importancia de donar los órganos.

“Estos órganos son para personas que tienen años de espera. Nosotros le estamos dando prioridad a los pacientes salteños, pero también salieron órganos para Buenos Aires”, dijo Fronda. El corazón fue para el Hospital Italiano, para un paciente varón de 64 años. El hígado fue para el Hospital Garrahan; ambos de la ciudad de Buenos Aires.

Varios equipos trabajaron en el lugar desde las 9 de la mañana para el traslado del corazón, según le informaron a El Tribuno desde el Incucai. Pasado el mediodía concluyó la cirugía para realizar el traslado del hígado a Buenos Aires.

En el completo dolor de la muerte, la esperanza estaba a la vuelta, en el hospital Oñativia. Alfredo “Tamba” Villegas fue llamado de urgencia para recibir un riñón y toda su familia esperaba muy nerviosa.

“Estamos muy esperanzados, agradecidos y entendiendo el dolor de la familia de la donante. Nosotros ya nos comunicamos con la madre y no sabemos qué decirle. No podemos tener una alegría total sabiendo el momento tan triste de su familia. Lo único que yo le expresé es mi agradecimiento infinito”, dijo Rosana, la hermana del “Tambita”, quien ingresaba por la tarde al quirófano.

Y agregó: “La madre me dijo que su hija era creyente y que era donante voluntaria de órganos. De todos modos quiero expresar mi profunda felicidad por la nueva ley sancionada hace unos días. Estamos muy nerviosos y no podemos analizar nada”.

En Argentina hay unas 10.500 personas que esperan un trasplante, se destacó durante la sanción de la ley. Y solo donan hasta ahora, 13 personas por cada millón de habitantes.

En Salta, y según las cifras que maneja el Incucai, hay 450 pacientes en lista de espera.

La mala nota del día

Quienes estaban indignados ayer eran los trabajadores de Tránsito municipal. Ellos son los encargados de custodiar el traslado de las ambulancias por la ciudad.
Un agente de Tránsito se animó a hablar. Lo primero que salió del hospital fue el corazón, directo al aeropuerto para ser trasladado a Buenos Aires. Se sabe que los minutos cuentan. Lo únicos que no se enteraron de eso fueron los efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), que no dejaban ingresar al aeropuerto a la ambulancia. “Acá debe haber una cuestión de sentido común. Porque no estaba el jefe no nos dejaban entrar. Se bajó el médico y no lo dejaron ni hablar. Demoramos 9 minutos en llegar y 10 minutos esperamos”, dijo el agente Reynaldo Guerra.