Un grupo de padres fue a la Justicia para que se deje de enseñar en horarios de clase. Dicen que es discriminatorio.

Con la mirada puesta en el antecedente aportado por la Justicia nacional, que prohibió la enseñanza religiosa en las escuelas públicas salteñas, padres y representantes de partidos de izquierda presentaron un recurso de amparo ante la Justicia provincial tucumana para que se deje de enseñar religión en las escuelas públicas locales.

“Hay una discriminación bastante flagrante con respecto a los niños que no profesan ningún culto o hacia los niños que profesan un culto distinto. Nosotros no estamos en contra de los que profesan esa religión, pero sí estamos en contra de lo que se enseña en la escuela estatal”, sostuvo Miguel Paliza, el abogado representante del grupo de padres que llevan adelante este pedido. El abogado, además considera que la enseñanza religiosa lesiona derechos constitucionales. Por su parte la dirigente del Movimiento Socialista de los Trabajadores Clarisa Alberstein, dijo que “es imprescindible adaptar a la provincia a los profundos cambios educativos, sociales y culturales que nos incluyan a todos. Respetamos la libertad de cultos y creencias que toda persona debe ejercer sin ningún tipo de discriminación, pero es un derecho que debe ejercerse fuera del ámbito escolar estatal”.

Fuentes del ministerio de Educación de Tucumán indicaron a Clarín que aún no fueron notificados sobre el amparo y, por lo tanto, no pueden expresar opinión sobre el caso. Además destacaron que una vez que tomen conocimiento podrán hablar del tema y determinar los pasos a seguir.

Ante la presentación judicial, un grupo de docentes de religión se mostraron preocupados por sus fuentes de trabajo. David Herrera, explicó a una radio local: “Tenemos formación en todas las religiones monoteístas grandes y diálogo con todas las confesiones cristianas” y agregó que “acá no se excluye a nadie, ni siquiera a los que no creen en Dios porque se buscan valores fraternos para construir un mundo mejor”.

El docente, que enseña en una escuela del barrio Los Pocitos al norte de la capital tucumana, enfatizó: “No somos profesores de religión ni enseñamos catequesis, somos docentes de Ciencias Sagradas, somos profesionales. Herrera, acompañado por 20 colegas, informó que el 40% de los alumnos pertenece a algunas de las iglesias envagélicas existentes y, por ello, agregó: “Tuvimos que programar las clase junto a los padres de esos alumnos”.

En un el comunicado que lleva el título “Escuela, un lugar para todos”, el arzobispo de Tucumán, Carlos Alberto Sánchez; el obispo de Concepción, José María Rossi y el obispo prelado de Cafayate, monseñor Demetrio Jiménez, expresaron que “el pueblo tucumano y en general el pueblo argentino comprende a cada ser humano como un ser abierto a la trascendencia. Esta apertura a la trascendencia no es vivida solamente como una conciencia individual y privada sino ante todo como una experiencia popular. Por lo tanto, una educación integral debe comprender el desarrollo de estos aspectos que hacen a nuestra cultura”. Y agregan que “se reconoce el derecho de aquellos que se sienten discriminados por la enseñanza religiosa, de presentar ante la Justicia su situación. Ahora bien nos parece también conveniente manifestar que la enseñanza religiosa en las escuelas hunde sus raíces en nuestra constitución provincial”.