Quiénes son los árbitros y jugadores que tienen una vida paralela a la del fútbol y ni se imaginaban con estar en la Copa del Mundo.

A la hora en que Lionel Messi o Cristiano Ronaldo generalmente aún están en la cama y sueñan con nuevos logros, Gabriel Victoria ya está trabajando. El padre de tres hijos se levanta a las tres de la mañana y sale a las calles de Ciudad de Panamá. El hombre es basurero, pero durante estas semanas su actividad es la de árbitro en el Mundial que se está jugando en Rusia.

“El trabajo no es sencillo”, reconoce Victoria, recolector de basura desde hace 25 años. Por la tarde, acude al entrenamiento para árbitros que lo llevó hasta el escenario mundial. “Fueron cuatro años de preparación, tests físicos y escritos, además de partidos internacionales. Con mucho esfuerzo y algunos sacrificios, logré cosas maravillosas”, le dijo al portal Telemetro.

De hecho, existen muchos profesionales del fútbol que viven lejos del aparente glamour de las grandes estrellas de este deporte que ganan millones. Otro ejemplo es el arquero islandés Hannes Thór Halldórsson, que le atajó un penal a Messi en el 1-1 contra Argentina aunque en realidad trabaja en la industria del cine. En 2012, fue el responsable de filmar el aporte de Islandia al Festival de Eurovisión. Antes del Mundial, se tomó su tiempo para ver videos de Messi lanzando penales. “Hice mis deberes”, aseguró Halldórsson. Esa atajada puede ser clave para que el ídolo argentino se marche del torneo antes de lo esperado.

Los islandeses ya tienen estatus de héroes. Su entrenador, Heimir Hallgrimsson, en realidad es dentista y antes de los partidos con la selección suele tomarse una cerveza con algunos hinchas en un bar. Birkir Mar Saevarsson quería ser piloto. Fue tanta su obsesión que obtuvo la licencia para volar antes del permiso de conducir y antes de empezar su carrera futbolística. Ahora trabaja además en una fábrica de sal.

Celso Borges de Costa Rica suele realizar giras como baterista de heavy metal. En 2017 tocó en un concierto benéfico en San José junto con el músico y comediante Kurt Dyer canciones de Nirvana, Metallica o Guns’n’Roses. El hijo del ex futbolista y entrenador Alexandre Guimaraes tiene casi más éxito en la música que en el fútbol. Después de todo, su club, Deportivo La Coruña, cayó a la segunda división española.

Eso de que la vida a veces recorre caminos poco habituales bien lo sabe el inglés Jamie Vardy. A los 20 años el hijo de un conductor de grúas jugaba en la séptima división y tras una pelea tuvo que llevar tobillera electrónica durante un tiempo. Hoy es uno de los favoritos de los hinchas ingleses.

El carpintero marroquí

También el marroquí Ayoub el Kaabi apenas se atrevía a soñar hace cuatro años con una carrera en el fútbol, cuando se ganaba la vida como carpintero en los barrios humildes de Mediuna. En un torneo de clubes, hace dos años, llamó la atención de Jamal Sellami, el entrenador de la selección B de Marruecos. Hoy está en el Mundial.

El nigeriano Wilfred Ndidi vendía maníes en Lagos, lo que alguna vez le valió el apodo de “omo elepa”, o sea, “chico de los maníes”. Además, limpiaba parabrisas y vendía agua, hasta que tuvo el dinero suficiente como para comprarse unos botines. Luego llegó a Leicester City de la Premier League. Otro ejemplo de superación.

El capitán de Panamá, Román Torres, vendía pescado de niño. Hoy es un héroe popular luego de que llevara a su selección por primera vez a un Mundial tras un gol decisivo ante Costa Rica en la clasificación. Ahora, como su compatriota Victoria, recorre los grandes estadios de Rusia.

“Pelea por tus sueños. Es difícil, pero no imposible”, dice Victoria. Mejor ejemplo que su propia vida no hay.

Fuente: La Gaceta