La noche del 20 de septiembre de 2016, Buso volvía a casa entusiasmado por estrenar una cámara nueva que había comprado para su telescopio. Por casualidad le llamó la atención la galaxia espiral NGC 613, ya que ahí apareció el brevísimo destello de una explosión estelar que ocurrió cuando los dinosaurios todavía caminaban sobre la Tierra.