Una pareja de jubilados fueron asaltados en la localidad de Ringuelet y su nieto salió a defenderlos. Los ladrones le apuntaron con un arma. “Fue una locura lo que vivimos”.

Fueron unos pocos segundos, pero la tensión y el miedo permanecen. Las cámaras de seguridad registraron el momento. Un jubilado fue sorprendido por tres delincuentes en la puerta de su casa, en la localidad bonaerense de Ringuelet, cuando se disponía a entrar el auto en la cochera. Lo apuntaron con un arma, le pidieron las llaves del coche y él se resistió.

Llegó su mujer para defenderlo, pero los ladrones no se iban. Entre los forcejeos y la confusión se oyó un disparo. Hasta que apareció el nieto: un chico de 12 años que con un palo en la mano corrió a los delincuentes.

 Ocurrió el domingo, cerca de las 19. Osvaldo Mateos había dejado el coche nuevo, un Citroen Xsara Picasso, en la puerta de su domicilio. Decidió entrarlo en la cochera, pero antes de subirse, tres jóvenes lo sorprendieron con intenciones de robo. Uno de ellos, armado.

El chico que llevaba la pistola le dio un culatazo en la cabeza, mientras que el resto lo amedrentaba y le pedía las llaves del vehículo. En el interior de la casa, Mauricia Candel, la esposa de Osvaldo, ayudaba a su nieto de 12 años con la tarea escolar. En eso la mujer miró por la ventana hacia la calle y encontró a su marido en medio del peligro.

Mauricia Candel y Osvaldo.

Sin dudar un segundo, la mujer salió a la calle gritando y se interpuso entre los delincuentes y su pareja. En medio de empujones y gritos, el joven que estaba armado disparó su arma dos veces.

El nieto de la mujer, que escuchaba todo desde adentro del domicilio, tomó un palo de madera y decidió ir contra los ladrones, que si bien se dispersaron, lograron su objetivo. Uno de ellos subió al auto de Osvaldo y se lo llevó junto a otro de los cómplices. “Apenas vi que lo estaban atacando, salí como estaba y me metí en el medio para que lo largaran”, relató Mauricia tras el episodio.

El nene corre a uno de los delincuentes con el palo.

Por su parte, Andrea, la hija de Mauricia, señaló que el nivel de inseguridad en la zona ha crecido exponencialmente. “Es una locura lo que estamos viviendo”, dijo la mujer al diario El Día de La Plata. Y agregó que tras el dramático momento que vivieron sus padres quedaron “nerviosos y bastante shockeados”.

“La sacamos barata. Todo los días es lo mismo”, contó la mujer, quien reveló que por los repetidos casos de inseguridad en Ringuelet los vecinos instalaron cámaras de seguridad y botones antipánico.