Durante la solemnidad de la patrona de la Argentina, está previsto que se renueve el pedido de canonización del «Negro Manuel y del padre Jorge Salvaire.

La Iglesia Católica argentina celebra este martes, 8 de mayo, la solemnidad de Nuestra Señora de Luján, patrona de la Argentina, y está previsto que durante las misas se renueve el pedido de canonización del «Negro Manuel y del padre Jorge Salvaire. En este sentido, obispos recomendaron que hoy entre las intenciones se incluya esta solicitud.

Ambos fueron apóstoles de la Virgen de Luján, el «Negro Manuel como testigo ocular del milagro y primer custodio de la sagrada imagen de Nuestra Señora, y el padre Salvaire como difusor de su culto y constructor de la basílica.

En todo el país se celebrará la solemnidad de la patrona de la República Argentina y ya en un centenar de parroquias a lo largo del país, las fiestas patronales tuvieron lugar el pasado domingo 6 de mayo, según indicó la agencia Aica.

El arzobispo de la Arquidiócesis de Mercedes-Luján, una jurisdicción eclesiástica de la Iglesia católica en Argentinamonseñor Agustín Radrizzani, celebrará la misa de las 17:00.

En tanto, la Basílica estará abierta a los feligreses todo el día como un domingo con misas cada hora, mientras a las 14:30 partirá una procesión con una imagen de la Virgen desde la puerta del templo.

A las 15:30 el obispo auxiliar de la Arquidiócesismonseñor Jorge Scheinig celebrará el oficio religioso.

La Virgen de Luján es patrona también del obispado castrense, de las diócesis de San Miguel y de Zárate-Campana, de la Gendarmería Nacional y de la Policía Federal Argentina y patrona secundaria de la arquidiócesis de Mercedes-Luján. La devoción a la Virgen de Luján o Nuestra Señora de Luján es una de las más populares del país. También tiene fieles seguidores en países vecinos, ya que en 1930, el Papa Pío XI la declaró patrona de la República ArgentinaUruguayParaguay.

Para pedir por el «Negro Manuel se sugiere el siguiente texto: «Señor Dios, te pedimos humildemente que para nuestro gozo glorifiques a tu siervo el Negro Manuel, el fiel esclavo de la Virgen de Luján.

Manuel era un hombre muy humilde, traído como esclavo de África y a esta persona tan ejemplar, la Virgen lo eligió como hijo suyo y especial custodio de esa entrañable devoción. Y junto con el «Negro Manuel está en proceso de beatificación el padre vicentino Jorge María Salvaire, que se dedicó a fomentar el culto a la Virgen y a construir la basílica de Luján.

Casi donde termina el partido de Pilar y donde parece empezar la pampa argentina, se levanta una pequeña capillita, a 15 kilómetros del centro de la ciudad. Construida en chapa y lajas negras, apenas sobresale en medio de los árboles y pastizales. El silencio es abrumador y hablar en susurros se vuelve casi una necesidad. Se trata de la Capilla del Milagro Nuestra Señora de Luján, un lugar que, ya sea por fe o por historia, es fundamental para el partido de Pilar: aquí, dicen, es donde se quedó originalmente la carreta que en 1630 transportaba a la Virgen de Luján.

“Este espacio prácticamente no está alterado, sigue igual que en el momento del milagro”, explica Federico Suárez, historiador especializado en el partido de Luján. Según cuenta la fe católica, narrada por el Padre Salvaire en 1889, la carreta que iba rumbo a Santiago del Estero se detuvo en algún lugar de la Provincia de Buenos Aires y no quiso avanzar más. Fue uno de los esclavos que transportaba a la virgen quien advirtió que la Inmaculada Concepción quería quedarse en esas tierras. La estancia en la que se detuvo pertenecía a Bernabé González Filiano Oramas, ubicada en el actual barrio de Villa Rosa.

Capilla del Milagro Nuestra Señora de Luján, ubicada a 15 kilómetros del centro de Pilar. Dicen que aquí comenzó la historia de la Virgen.

Capilla del Milagro Nuestra Señora de Luján, ubicada a 15 kilómetros del centro de Pilar. Dicen que aquí comenzó la historia de la Virgen.

“Fue en esas tierras ―populares por el contrabando de esclavos y mercaderías― en donde la virgen se quedaría hasta 1671”, continúa Suárez. Durante esos años, como describe en su libro Luján antes de convertirse en villa, su culto estuvo asociado a las clases más bajas, con el famoso Negro Manuel como su representante. “El esclavo de la Virgen”, como se hacía llamar él, había sido traído desde África y vendido a Bernabé González. Aunque muy atado a sus costumbres, el Negro Manuel se convirtió en un ferviente venerador de la Virgen y se encargó de cuidar su altar y de recibir a los cientos de fieles que empezaron a peregrinar en busca de la estatua.

La devoción a la Virgen de Luján es una de las más populares de Argentina (DYN).

La devoción a la Virgen de Luján es una de las más populares de Argentina (DYN).

A lo largo de las décadas, la fama de la figura alrededor de la virgen siguió creciendo y, con ella, los testimonios de sus milagros. Mientras tanto, la ermita y la estancia de Bernabé González entraron en una incontenible decadencia. Tras su muerte y ante el aumento de los malones indígenas que robaban los ganados, la estancia fue cayendo en el abandono.

Fue en ese contexto, casi 40 años después del milagro de la carreta, en el que apareció el personaje de Ana María Matos ―una mujer de mucho carácter y de “rápidos reflejos”― que vivía a 25 kilómetros de Villa Rosa, en la actual ciudad de Luján. Matos se convertiría en la nueva propietaria de la virgen, le levantaría una capilla en el año 1880 y la renombraría Virgen del Río Luján.

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Una mujer llamada Ana de Matos descubrió que la imagen de la Virgen era cuidada por un esclavo y decidió comprarla por 200 pesos, sostiene la hermana Judit, cuidadora de la capilla.

“Cuando Ana de Matos se enteró del milagro, fue a visitarla y descubrió que era cuidada por un esclavo en un rancho de barro, decidió comprarla por 200 pesos”, explica la Hermana Judit, una de las monjas encargadas de cuidar la capilla pilarense hace 25 años. Y agrega: “Se llevaron a la virgen en una peregrinaciónguiada por el obispo (Cristóbal de la Mancha y Velazco). Esa fue la primera peregrinación hasta Luján y la tradición se mantiene hasta ahora”.

Cada año, miles de files peregrinan a Luján por devoción a la Virgen (DYN).

Cada año, miles de files peregrinan a Luján por devoción a la Virgen (DYN).

Federico Suárez reafirma esta historia pero tiene otra explicación de los hechos: “Aunque hay varias hipótesis por la que Ana María Matos compró la estatua, la razón probablemente fue una cuestión comercial”. En ese entonces, por la estancia de Matos cruzaban dos caminos oficiales para el tráfico de mercancías y, para mantener ese reconocimiento, sabía que debía conservar su estancia poblada. “La virgen milagrera era ideal para atraer personas, terminar de formar el pueblo y contar con el apoyo de la Iglesia”, concluye el historiador.

La zona en la que estaría actualmente la Virgen de Luján huele a recuerdo de río y a barro seco. Para los religiosos que cuidan la capilla, la explicación del milagro de la virgen es evidente: si se quiso mover a Lujánes porque allí quería estar. Para los historiadores, la razón es otra: si la estatua hoy está en Luján es porque existieron personas alrededor de la imagen que lo hicieron posible. Pero ambos están de acuerdo en algo. “El verdadero milagro es la cantidad de gente que viene a Luján año a año para renovar su fe; ese es el milagro más grande de la virgen”, concluye Suárez.

Fuentes: Diario Popular y Clarín